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Sin amor

Todos hemos sentido en algún momento que hemos encontrado al “amor de nuestra vida” y hemos deseado que la relación con esa persona, a la que parece que “conocemos desde siempre”, dure también para siempre, pero la experiencia propia y las estadísticas sociales demuestran que el amor eterno es más una excepción que una regla.

Todos hemos sentido en algún momento que hemos encontrado al “amor de nuestra vida” y hemos deseado que la relación con esa persona, a la que parece que “conocemos desde siempre”, dure también para siempre, pero la experiencia propia y las estadísticas sociales demuestran que el amor eterno es más una excepción que una regla.

Cuando una relación se acaba, por mucho que uno se empeñe en afirmar que solo es una etapa que llega a su fin e intentar mostrarse alegre y optimista, se siente la mordedura del dolor.

Es inevitable, lo preocupante sería que no sucediera. No hay que intentar resistírsele sino comprenderlo, “respirarlo” y aprender a superarlo. Es un proceso natural de transición, después del cual se recuperan las ganas de vivir y sonreír.

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