
Tatiana Rothschuh
Una angustiada madre busca a uno de sus dos hijos que se encontraban en la galería número 3 del penal de Cuisalá, Chontales, cuando el pasado jueves las fuerzas especiales de la Policía entraron a sofocar la huelga de los reos.
“Los malmataron, los reventaron. Solo pude ver al mayor, quiero saber dónde está Joel Iván, no voy a descansar hasta verlo”, dice Martha Lorena Galeano.
Esta madre, quien vive en el barrio Las Canoas, de Juigalpa, Chontales, y se gana la vida palmeando tortillas, relató que al despuntar el viernes, un día después de que “les echaron los antimotines a los presos”, llegó al penal donde hacían pasar a los familiares de la galería número 4, y al considerar a los de las otras galerías como “visita especial”, le permitieron unos tres minutos para ver a su hijo José Mauricio.
SOLO VI A UNO
“Yo pedí a los dos, pero solo pude ver a mi hijo mayor, no podía ni levantar las manos, los golpearon en el estómago, espalda y el cuello con los garrotes negros, mi hijo me pidió que me callara porque yo preguntaba, me dijo que era prohibido hablar, mientras miraba a los guardias que los vigilan”, expresó esta madre.
“Sabe, mi hijo me dijo: ‘Mamita preocúpate por mi hermano (Joel Iván) búscalo, hacia dónde se lo llevaron, cuando yo lo vi iba vivo, nos llevaban a los dos, pero a él se lo llevaron con el resto’, eso me aseguró. La gente cuenta que iban masacrados, hasta con oxígeno”, manifestó Martha Lorena.
Cuenta que desesperada y llorando preguntó a los guardias dónde estaba su hijo y le dijeron que por órdenes del alcaide se lo llevaron a la cárcel Modelo, que lo buscara allá, pero ahora nos dicen que está en el penal de Matagalpa”.
Esta madre, quien dice haber prestado unos “rialitos” para la búsqueda de su hijo, agregó que viaja hoy con otros familiares hacia Matagalpa, donde no pierde la esperanza de encontrarlo.
Ella considera que “sus hijos están cumpliendo su condena por raterismo, porque para consumir droga tuvieron que agarrar lo ajeno”, pero se pregunta: ¿Qué delito han cometido para que me los maltraten?”, preguntó.
Galeano pidió ayuda a los defensores de los derechos humanos para dar con su paradero y pueda retornar al penal.
Algunos reos denunciaron que tras los sucesos del jueves, un grupo de ellos recibió una brutal golpiza por haber dado declaraciones a los medios. Desde el viernes, muchos están aislados y solo tienen derecho a un tiempo de comida y a una hora de agua.
En la cárcel de Cuisalá, como en el resto del país, los presos están hacinados. Este penal tiene capacidad para 400, sin embargo la población de reclusos ronda los mil.
asdfasdfs
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A