Juan Orlando Hernández. LA PRENSA/AFP/ORLANDO SIERRA

Violencia y crisis económica, los desafíos de Hérnandez

El derechista Juan Orlando Hernández asume el lunes el poder en Honduras con el reto de enfrentar la violencia del narcotráfico y de las pandillas, y una severa crisis financiera que amenaza con profundizar la pobreza.

TEGUCIGALPA/AFP

El derechista Juan Orlando Hernández asume el lunes el poder en Honduras con el reto de enfrentar la violencia del narcotráfico y de las pandillas, y una severa crisis financiera que amenaza con profundizar la pobreza.

Hernández, del gobernante Partido Nacional (PN) y expresidente del Congreso, se ceñirá la banda presidencial en el Estadio Nacional, ante un puñado de dignatarios, entre ellos el príncipe Felipe de España, medio centenar de delegaciones y unos 30,000 espectadores.

La juramentación está prevista para las 10:00 locales (16:00 GMT). Unos 6,000 policías y militares vigilarán los alrededores, en cinco anillos de seguridad.

Porfirio Lobo entrega a Hernández el poder, tras lograr cierta estabilidad política luego de la crisis del golpe de Estado del 28 de junio del 2009 contra el expresidente Manuel Zelaya.

Hernández ganó las elecciones a la esposa de Zelaya, Xiomara Castro, del partido Libertad y Refundación (Libre, izquierda), que denunció fraude en los comicios de noviembre. La pareja y sus copartidarios decidieron ausentarse de la ceremonia.

Lobo también entrega el gobierno del país considerado el más violento del mundo y uno de los cuatro más pobres de América Latina.

«Haré lo que tenga que hacer para devolver la paz y la tranquilidad a los hondureños», ha prometido el nuevo mandatario, abanderado de la militarización para combatir el crimen.

Oposición zelayista

Hernández, un abogado de 45 años con reputación de autoritario, jurará para gobernar por cuatro años, con una oposición de 50 diputados liderados por Zelaya en un Congreso de 128 miembros.

Libre tiene 37 diputados y aunque desertó uno y se plegó al PN, hizo un acuerdo con el Partido Anticorrupción (PAC, centro derecha), que tiene 13, y uno de un partido minoritario.

Pero Hernández controlará la mayoría parlamentaria con el respaldo del Partido Liberal (PL, derecha), que tiene 27, y que con el PN han gobernado en Honduras por más de cien años, con los militares golpistas.

La alianza PN y PL tiene los votos suficientes para leyes o nombramientos de cargos que requieran la mitad más uno (65), pero necesitará de los opositores en reformas constitucionales o nombramientos que exijan dos tercios (86).

Hernández llega a la presidencia «con los mismos retos que tuvo como presidente del Congreso: la inseguridad ciudadana, el narcotráfico, el desempleo», afirmó a la AFP el sociólogo analista del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), Marvin Barahona.

El 40,2% de los hondureños considera que el principal reto de Hernández es disminuir la delincuencia, el 17.1% señala el desempleo, y 14.1% la pobreza, indica una encuesta del ERIC -de los católicos jesuitas-.

«Tienen hundido a Honduras»

Según la policía, la tasa de homicidios de 2013 fue de 75.1 por cada 100,000 habitantes, mientras que la Universidad Nacional Autónoma de Honduras la estimó en 83 sobre 100,000. En 2012 ambas instituciones coincidieron que fue de 85,5, la más alta del mundo.

Las autoridades atribuyen los homicidios a ajuste de cuentas de los narcotraficantes y a las pandillas juveniles.

«Tienen hundido a Honduras, no se puede trabajar. Donde yo vivo ya a las seis de la tarde no podemos salir de las casas por miedo a que nos maten los pandilleros que disputan territorio para la venta de drogas», afirmó a la AFP el obrero Juan Carlos Delgado, de 52 años, quien reside en el peligroso barrio Calpules, sureste de la capital.

«Lo que más nos afecta es el impuesto de guerra (extorsión), uno ya no puede trabajar porque uno trabaja para los pandilleros porque si uno no paga lo matan», enfatizó.

El experto en elecciones Adán Palacios aseguró a la AFP que el crimen organizado ha venido infiltrando las distintas estructuras del Estado. «Va tomando fuerza, es un peligro inminente», alertó.

Para Mauricio Díaz, coordinador del prestigioso Foro Social de la Deuda Externa de Honduras (Fosdeh), «el peor problema que deja Lobo es el déficit fiscal», de entre 6% y 8%, y una deuda externa de unos 12,500 millones de dólares.

Un 70% de los 8.5 millones de hondureños son pobres (40% pobreza extrema), y el desempleo y subempleo alcanza el 40%. El nuevo gobierno, señala Díaz, deberá enfrentar «ese problema histórico» en Honduras.

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