Pareciera necedad insistir sobre el asunto de priorizar la educación para lograr sacar adelante al país. Pero, priorizar la educación no es solo asignarle más recursos. Esto, en nuestro país puede ser grave. Por un lado la capacidad de ejecución presupuestaria del Ministerio de Educación (Mined) es ridícula y, segundo, los programas (más bien, proyectos, o acciones) no obedecen a planes técnicamente preconcebidos.
En el Mined como en las universidades, sobre todo las nacionales, el uso de recursos está decidido según las “calenturas políticas”. Un día se habla de que van a hacer educación técnica y lo que hacen son actividades sencillas de capacitación sobre aspectos puntuales. Ni siquiera distinguen una actividad de una función. Y a esto se une el exagerado y libre uso de recursos para la movilización de jóvenes y maestros a actividades políticas. Muchos jóvenes ya tienen motocicletas y hasta carros y no es por sus méritos académicos. Tienen asegurado su aprobado, su alojamiento y
El colmo lo vimos este año escolar, al darnos cuenta del método usado para aprobar a los reprobados. Qué descaro el del Mined que obliga a los pobres maestros a aprobar a deficientes y jóvenes cuasi maleantes. Y esto es tanto en secundaria como en las universidades donde el CNU ve estos errores con los mismos ojos que vio “la limpieza de las elecciones”.
Así no vamos a salir de los niveles actuales de escolaridad y de “ineficiencia educativa”.
Hace unos días escuchaba una entrevista al presidente de Ecuador, Rafael Correa. Él hablaba sobre su interés en la educación. Siendo el Ecuador un país que se le ubica alineado a Cuba, Venezuela y tuti cuanti, me llamó la atención
Primero, con absoluto énfasis expresó la necesidad de priorizar la educación. Pero, como economista que es, habló claramente de ciertas exigencias de esa educación. Expuso la necesidad de un plan de educación que se justifique en las exigencias tecnológicas del país. (Interpreto: identificar las oportunidades de alto valor. OAP). Sin ese insumo, asegura Correa, el país no puede elaborar su plan de educación. ¡Qué claridad de concepto…! Y habló sobre los elementos del plan. Pero me sorprendió favorablemente que pusiera de relevancia algunos elementos:
—Currículos apropiados: inclusive con participación de los beneficiarios: padres, maestros, pequeños medianos y grandes empresarios de los sectores económicos, entre otros.
—Formación de los maestros: El presidente Correa cree que sin buenos profesores ningún plan va a ser llevado a buen término.
—Ampliar y mejorar las escuelas técnicas especializadas y fortalecer las exigencias de ingreso a los colegios y universidades. El presidente está de acuerdo con el derecho de todos a tener una educación, pero ese derecho hay que ganárselo comprobando que se es buen estudiante. Tenemos derecho a la educación, dijo Correa, pero hay que defender ese derecho siendo buen estudiante
—Modernización de sistema: El presidente inicia este tema con la depuración de las universidades. Y, aquí si me dejó perplejo . Basado en la Ley de Organización del Consejo de Educación Superior (especie de un buen CNU) ordenó una evaluación exhaustiva de las 78 universidades que funcionan en Ecuador. De las 78 solamente 60 pasaron la evaluación. A las 18 universidades (23 por ciento) que resultaron mal, se les dio un plazo prudencial para reorganizarse. Se volvió a aplicar la evaluación; solamente pasaron 4 y 14 fueron cerradas. El presidente llamó a estas universidades “inapropiadas”, lo que aquí llamamos “de garaje”.
El tener un sistema educativo ineficaz hace que lo poco que Nicaragua designa para educación se use como un “gasto” y no como una inversión. Un profesor universitario que habló en una radio, citaba como “enorme” el “gasto” —así lo mencionó— que debe hacerse para equipar colegios técnicos para formar técnicos medios. Recordó el equipo que tuvo el antiguo Vocacional “de la Carretera Norte” “Era enorme, dijo un gasto que no se puede hacer ”. Recuerdo la Escuela de Agricultura de Rivas. Era tan buena su educación, tan eficiente la inversión en equipos, material, edificios, personal que venían estudiantes de Sur y Centroamérica. ¡Ojalá continúe así!
¡En educación no se gasta, se invierte !. Aquí mismo hay buenos ejemplos. En turismo se han implementado proyectos para graduar técnicos medios, capacitaciones, etc., con gran suceso. Al César lo que es del César. ¿Por qué no hacerlo en otras especialidades y niveles ? ¡Hay capacidad para hacerlo!
Un pecado de los responsables: Pesa más la intencionalidad política que la búsqueda de calidad y objetivos académicos. El autor es maestro.
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