Manifestantes contra el gobierno egipcio corren para cubrirse de los gases lacrimógenos arrojados por la policía en El Cairo, el 25 de enero de 2014, en el tercer aniversario del levantamiento inspirado en la Primavera Árabe que acabó con el régimen

Policía dispersa a manifestantes egipcios

La policía egipcia lanzó bombas lacrimógenas contra los manifestantes que protestaban contra el Gobierno en El Cairo este sábado, que coincide con el tercer aniversario de la revuelta que puso fin en 2011 al régimen de Hosni Mubarak.

La policía egipcia lanzó bombas lacrimógenas contra los manifestantes que protestaban contra el Gobierno en El Cairo este sábado, que coincide con el tercer aniversario de la revuelta que puso fin en 2011 al régimen de Hosni Mubarak.

La policía dispersó a los manifestantes -seguidores del depuesto presidente Mohamed Mursi y activistas que acusan a los militares de secuestrar al gobierno- poco después de que se congregaran fuera de una mezquita de El Cairo, comprobó un corresponsal de AFP. Los partidarios del islamista Mursi, destituido por el ejército el pasado 3 de julio, habían instado a manifestarse pacíficamente este sábado con ocasión del aniversario. «Abajo el régimen», gritaban los manifestantes antes de dispersarse por las calles aledañas bajo una lluvia intensa de bombas lacrimógenas.

En la misma manifestación en un céntrico barrio de la capital se codeaban, en un hecho sin precedentes, los pro Mursi y 'Jóvenes de la Revolución' de 2011, que respondían a la convocatoria de un movimiento liberal y laico que reúne a exmilitantes de la revuelta anti-Mubarak.

Por otra parte, cinco soldados egipcios murieron este sábado al estrellarse un helicóptero en la convulsa península del Sinaí, informó una fuente médica. Las fuerzas armadas confirmaron que el helicóptero se estrelló y dijeron estar buscando a la tripulación. No estaba claro en un primer momento el motivo de la caída del aparato en esta zona que los militares egipcios utilizan como centro de operaciones.

En el tercer aniversario de la revolución de 2011, la tensión era palpable este sábado en El Cairo, donde las comisarías parecían verdaderos búnkeres al día siguiente de una jornada marcada por mortíferos atentados contra la policía. Los atentados contra las fuerzas del orden se han multiplicado desde que las fuerzas armadas destituyeron en julio a Mursi, el único presidente elegido democráticamente en Egipto, y que han reprimido violentamente a sus partidarios.

Cuatro atentados con bomba dejaron el viernes seis muertos en la capital y otras 14 personas murieron en manifestaciones pro Mursi en el resto del país. Un grupo 'yihadista' egipcio que se inspira en Al Qaeda, Ansar Beit Al Maqdis (Seguidores de la casa de Jerusalén, en árabe), reivindicó este sábado las cuatro acciones.

Los Hermanos Musulmanes, la organización de Mursi que ganó todas las elecciones desde la caída de Mubarak, han convocado 18 días de manifestaciones «pacíficas», pero el gobierno dirigido de hecho por el ejército ha advertido de que reprimirá con «firmeza» cualquier «intento de sabotaje de las ceremonias por parte de los Hermanos Musulmanes», decretada «organización terrorista» hace unas semanas.

Desde el 14 de agosto, cuando policías y soldados mataron a más de 700 manifestantes pro Mursi en un día en dos actos de protesta en en El Cairo, más de un millar de manifestantes islamistas han muerto y varios miles más han sido encarcelados, incluidos prácticamente todos sus líderes. Estos últimos, al igual que Mursi, están siendo juzgados por diferentes delitos que podrían acarrearles la pena de muerte.

En El Cairo, policías y soldados bloqueaban el sábado con tanques las principales arterias, entre ellas la emblemática plaza Tahrir, epicentro de la 'Revolución del 25 de enero' de 2011. Al término de 18 días de manifestaciones jalonadas por actos violentos que costaron unos 850 muertos, el más poblado de los países árabes pasaba la página el 11 de febrero de 2011 a 30 años de poder absoluto de Hosni Mubarak, juzgado hoy por la muerte de esos mismos manifestantes.

Apenas caído el 'rais', el Ejército tomaba las riendas del poder antes de entregarlas -16 meses más tarde- al islamista Mursi, elegido en junio de 2012. Justo un año después de prestar juramento, millones de egipcios salían a la calle para exigir su salida, acusándole que querer islamizar la sociedad a marchas forzadas. Tres días más tarde, el general Abdel Fatah al Sisi, jefe del Ejército, ministro de Defensa y ahora también viceprimer ministro de las autoridades interinas que instaló, anunciaba la destitución del jefe del Estado islamista, arrestado desde hace siete meses y procesado por cuatro cargos hasta el momento.

Hoy el general Sisi, verdadero hombre fuerte de Egipto, no oculta sus intenciones de presentarse a las elecciones presidenciales prometidas para este año, pero busca sin cesar un aval popular. Su entorno estima que una participación masiva de los egipcios en las ceremonias del sábado le otorgaría una mayor legitimidad.

La mayoría de los atentados recientes contra las fuerzas del orden fueron reivindicados por movimientos 'yihadistas', que afirman actuar en represalia por la «masacre» de los pro Mursi, pero sin vínculo directo con los Hermanos Musulmanes, lo cual no impide que las autoridades acusen a esta organización, al igual que los medios que empujan casi unánimemente al general Sisi a tomar oficialmente las riendas del país. Éste goza de una gran popularidad entre los egipcios que quieren mayoritariamente terminar con lo que califican de tres años de «caos». La economía está al borde de la bancarrota y el país ha sido desertado por los turistas.

La intervención militar del 3 de julio significó para los militantes históricos no islamistas de la revolución del 25 de enero el regreso del autoritariamo del antiguo régimen.

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