GINEBRA/ AP
El gobierno sirio afirmó que su prioridad es la lucha contra el terrorismo y no el diálogo por la paz, en tanto que la oposición insinuó que dista de estar dispuesta a negociar directamente con un Gobierno al que quiere derrocar, lo que puso en duda la efectividad de unas conversaciones que apenas comienzan.
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Las dos partes no estuvieron cara a cara, sino que se reunieron por separado con un mediador de las Naciones Unidas conocido por su habilidad para desatar nudos diplomáticos y sus declaraciones reafirmaron las posiciones endurecidas por casi tres años de una guerra civil que ha dejado más de 130,000 personas muertas.
DESCALIFICACIONES
El objetivo de pasar hoy a las conversaciones directas como está planeado, parecía remoto en el mejor de los casos. El canciller sirio Walid al-Muallem puso en entredicho tanto el objetivo de las negociaciones como la legitimidad de la Coalición Nacional Siria, que es respaldada por Occidente.
Al-Muallem, en declaraciones vertidas antes de reunirse con el mediador internacional Lakhdar Brahimi, dijo que la prioridad de su gobierno era “combatir el terrorismo”. Tanto el secretario de Estado, John Kerry, como el jefe de la Coalición Nacional Siria, pusieron en tela de juicio la noción de que Bashar al Asad debe permanecer en el poder para combatir a los terroristas.
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