Jeniffer Castillo Bermúdez
Cuando Ermelinda Pérez López quiere enseñar a contar a sus estudiantes lo hace “con piedritas o semillas” y cuando quiere mostrarles cómo se escriben las vocales las dibuja en un pedazo de tabla, con la que sustituye la pizarra que su escuela no tiene.
Ella es la profesora de preescolar de Río Bocay, comunidad ubicada en la Reserva de Biosfera Bosawas.
En su escuela, con suerte diez niños se sientan en un pupitre. El resto lo hace en una banca improvisada con pedazos de bloques y un tablón. Los que no alcanzan se enrollan en el piso de tierra.
Micoila López Dixon, otra profesora de esa comunidad, dice que atiende a 30 alumnos “con lo que podemos”, porque tampoco recibe materiales didácticos de parte del Ministerio de Educación (Mined).
Demetrio Jacobo, técnico del Mined en el territorio mayangna Sauni As, afirma que el Mined los tiene “abandonados” porque las escuelas no tienen pizarras, materiales didácticos y parte de la infraestructura escolar está en malas condiciones.
Jacobo asegura que todas estas carencias hacen difícil la enseñanza bilingüe en la zona, porque los planes de estudios que envía el Mined están en español.
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