Cada año fallecen al menos 2.8 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o de la obesidad, señala la Organización Mundial de la Salud (OMS).
De hecho, esta entidad indica que constituyen el quinto factor de riesgo de defunción en el mundo. Además, el 44 por ciento de la carga de diabetes, el 23 por ciento de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7 y el 41 por ciento de la carga de algunos cánceres, son atribuibles a los kilos de más, destaca.
“En la mayoría de las personas, el sobrepeso y la obesidad se adquieren por una falta de balance energético. Para que este se produzca, la energía que se ingiere en los alimentos debe ser igual a la que se gasta”, precisa el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos.
“La ingesta de alimentos está regulada por un sistema complejo, que incluye tanto factores centrales como periféricos”, expresan Elvira Morgado Viveros y Mario Salvador Caba Vinagre, de la Universidad Veracruzana (UV) de México.
En el trabajo titulado Grelina: una hormona reguladora de la ingesta de alimento y del peso corporal, estos investigadores explican que la secreción de grelina es “prominente” antes de la hora de la comida y decrece después de la ingesta en personas con horarios regulares de alimentación.
En lo referente a la grelina, un grupo de especialistas del Instituto de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), de España, ha descubierto, tras un estudio realizado en roedores, la existencia de un complejo mecanismo en el estómago que regula la producción de esta hormona.
Al decir de estos expertos, este trabajo muestra cómo el tratamiento con compuestos derivados cannabinoides, concretamente el rimonabant, bloquea los receptores cannabinoides CB1 en el estómago, lo que es interpretado por sensores presentes en las células gástricas como una señal de saciedad. Dicha señal llega al cerebro y este responde disminuyendo la ingesta de alimentos.
Químicamente hablando, la marihuana (Cannabis sativa L.) es la única especie del reino vegetal que, por lo que hoy en día sabemos, produce cannabinoides, una familia de moléculas de la que ya conocemos casi un centenar de representaciones diferentes.
El trabajo de los investigadores del CIBERobn, probado en animales de experimentación, consistió en administrar rimonabant, un derivado del cannabis, lo que reabre el uso de este tipo de compuestos en la lucha contra la obesidad.
El efecto modulador de los derivados cannabinoides sobre esta vía de señalización a nivel gástrico constituye, por tanto, un hallazgo que podría ser relevante en el estudio de otras patologías relacionadas con la obesidad, como el cáncer.
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