Lucía Navas
Los gobiernos y los empresarios de los siete países de Centroamérica deben literalmente ponerse a correr, pues entre tres y cinco años deberán tener sus sistemas de comercio armonizados tal como lo exige el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio. Los sistemas deberán garantizar la importación, exportación y paso de mercancías sin las complicaciones que existen actualmente.
Dicho acuerdo es el mayor logro global de la Organización Mundial del Comercio (OMC) —con sede en Ginebra— desde su fundación en 1995. Concretarlo llevó a la OMC casi 13 años hasta que finalmente el 8 de diciembre de 2013 las 160 naciones de la OMC lo lograron en una reunión en Bali, Indonesia.
Aunque los ministros de Comercio se dijeron complacidos con el acuerdo, los detractores afirman que difícilmente hará una diferencia, porque deja en ventaja a las grandes potencias como Estados Unidos, Japón y Europa, al permitirles continuar impulsando su sistema de subsidios a sus sectores agrícolas.
¿Qué implica el Acuerdo de Facilitación del Comercio? El texto firmado establece prácticas transparentes, consistentes y previsibles mediante la simplificación, armonización y automatización de los procedimientos de comercio internacional, en particular de los requisitos y formalidades relativos a la importación, exportación y tránsito transfronterizo de mercancías, a fin de reducir los costos de transacción y mejorar el entorno comercial de los países.
Henry Thompson, del equipo técnico de Nicaragua en la reunión de diciembre, dice que todo lo anterior supone “un ahorro exponencial casi de un billón de dólares a nivel mundial” al comercio.
Para Centroamérica, y en particular para Nicaragua, es un gran reto porque manda a la reducción y armonización de los requisitos en la tramitología para las transacciones de las mercancías.
“Lo primero que te dice el acuerdo es que no vas a pedir más de lo que efectivamente usted necesita (para su comercio). Por ejemplo, si ustedes cinco (países) que comparten frontera necesitan el mismo documento para el tránsito de mercancías, el país que tiene el más efectivo lo comparte y se unifican los sistemas”, explica Thompson.
Nicaragua no dispone de los casi 300 millones de dólares que preliminarmente se estima necesita para conseguirlo.
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Álvaro Porta, especialista en comercio internacional, considera como uno de los grandes retos los subsidios agrícolas en el mundo industrializado. “¿Hay capacidad política para emprender reformas que eliminen los instrumentos de apoyo que más distorsionan el comercio? Está por verse, pero países agrícolas como Nicaragua podrían crecer mucho más si esas distorsiones nos permitieran exportar más”, afirma.
Según Porta, también decano de la Facultad de Ciencias Administrativas y Económicas de la Universidad Americana, los temas nuevos que se deben agregar en la agenda multilateral son: la cooperación, energía, pymes, comercio electrónico, competencia y gobernanza de las cadenas de valor y los vínculos del comercio con propiedad intelectual, internet, cambio climático, medioambiente y trabajo decente, responsabilidad social, entre otros.
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SE QUEDAN AGENTES ADUANEROS
Nicaragua, Cuba, Bolivia y Venezuela estuvieron a punto de hacer fracasar a la OMC, al bloquear las negociaciones dos días antes de lograrse el acuerdo. La posición política de ese grupo de países fue porque se retiró una referencia hecha al embargo de Estados Unidos contra Cuba.
Pero esa movida tuvo la suficiente presión para que Nicaragua obtuviese un beneficio que estaba perdiendo contra la Unión Europea (UE). Los agentes aduaneros iban a ser eliminados como obligatorios, pero hubo pie atrás y en el Acuerdo de Facilitación del Comercio se dejó que el país, que tiene como requerimiento esa figura, la conserve.
Julio Barbosa, directivo de la Cámara de Agentes Aduaneros y Almacenadores de Nicaragua (Cadaen), dice que se aspiraba al paquete más amplio donde los agentes aduaneros fuesen obligatorios para todos los miembros de la OMC, “pero no fue posible”.
“Lo importante sí es que se respeta la regulación del Código Aduanero Uniforme Centroamericano (Cauca), que exige y regula la figura del agente aduanero, y eso nos garantiza estabilidad laboral y a las empresas contar siempre con este gestor especializado en los requerimientos para la importación y exportación de las mercancías”, afirma Barbosa.
TRABAJO POR HACER
Las tareas a lo interno de los países para concretar la armonización regional son enormes. Será obligación tener un sistema operativo funcional casi a nivel de las grandes potencias, una vez sea ratificado el Acuerdo de Facilitación del Comercio en la OMC, que se prevé sea en julio próximo. Posteriormente, a la revisión de estilo y traducción a los diferente idiomas de los países miembros, el acuerdo entrará en vigor “no más allá del 2015”.
Obligar a los puestos aduaneros en fronteras actuar de manera armonizada, para Thompson es lo más importante porque su objetivo “es reducir costos y tiempo”.
El obstáculo aquí es que se entiendan los empresarios, los ministros de Comercio, los directores de aduanas y los mismos presidentes de Nicaragua, Costa Rica, El Salvador, Honduras y Guatemala, para avanzar en la integración regional.
Thompson, también asesor en temas aduaneros del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), es claro en que eso pasa por “la voluntad política” de los gobiernos y “de la presión” que ejerzan los empresarios en cada país.
El experto sostiene que el sector privado y el Gobierno de Nicaragua demuestran esa voluntad en el avance de la revisión de la tramitología indispensable para la importación de mercancías.
Por ejemplo, en la parte de los requerimientos para los plaguicidas, insecticidas, sustancias tóxicas, peligrosas y contaminantes, se logró reducir una serie de documentación y estandarizar las exigencias de los ministerios de Salud, Agropecuario, del Ambiente, Comercio y la Dirección de Aduanas.
MEDICAMENTOS Y ALIMENTOS
En 2014 se debe tener igual armonización en el área de los medicamentos para autorizar su introducción y comercialización local. También deben trabajar las comisiones público-privadas en la revisión de los procesos de importación de los alimentos enlatados y perecederos.
“Eso va a permitir en una segunda etapa, no más allá del principio de 2015, la digitalización de todos los documentos. Primero sobre los plaguicidas y demás”, dice Thompson.
Ese es el principal cuello de botella, porque se requiere transferencia tecnológica, equipos modernos, asistencia técnica y preparación del personal a lo interno de los ministerios y las aduanas.
“¿Por qué todo esto? Japón, Europa, Estados Unidos ya pasaron todo este proceso, y por tanto nosotros debemos avanzar a eso en agilización y facilitación del comercio entre la región y nos conlleva por tanto con el resto del mundo”, afirma Thompson.
Está claro que en Nicaragua el proceso tardará, aunque hay una ventaja, según los expertos: el país cumple con el 67 % de las medidas contempladas en el Acuerdo de Bali. Eso lo constatan las evaluaciones o exámenes de la Política Comercial, por ser un régimen comercial abierto en casi un 90 por ciento, y con pocas restricciones en frontera y un uso limitado de medidas no arancelarias.
SE REQUIEREN MILLONES
Aunque las tareas pendientes son titánicas y apuran porque el Acuerdo de Facilitación del Comercio otorga a los países entre 3 y 5 años para avanzar, “tu país debe disponerse una vez aprobado, firmado y en vigencia el Acuerdo, a garantizar los trámites para que sea operativo el comercio”, afirma el experto.
Nicaragua debe conseguir en ese plazo la modernización total de su sistema operativo y eso significa en números preliminares entre 250 y 300 millones de dólares. Además, debe contar con una Ventanilla Única para los permisos en la importación y tener todo su sistema de pago electrónico para los impuestos.
Aquí Thompson refiere que entrará a trabajar aduana y la banca para compatibilizar los sistemas en el país y en la región.
Sostiene que la presión existe pero a Centroamérica no le queda más que ser una región intracomunitaria más ágil, donde hayan menos inspecciones físicas de mercancías, un solo sistema de entrega rápida. En fin, se necesita que la burocracia no obstaculice al comercio.
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