Es muy difícil encontrar un lugar en donde se viva el beisbol de forma tan intensa como en Rivas, y hoy, como una recompensa a su afición, tienen la oportunidad de romper una sequía de 32 años sin ganar un campeonato.
- 16
[/doap_box]
Desde 1982, la época que Adolfo Álvarez era el rey del ponche y Juan Cabrera comenzaba a construirse como uno de los peloteros más completos en la historia de nuestro beisbol, los rivenses no han disfrutado de una coronación, con todo y que han armado equipos competitivos.
Fallaron en 1994 ante el San Fernando y después en el 2000 fueron presa fácil de un trabuco llamado Norte, que tenía figuras de la clase de Vicente Padilla.
En la nueva época de los Pomares, no han podido pasar más allá de las semifinales y justamente el Bóer ha sido su mayor verdugo.
El ajuste de cuentas contra el Bóer podría llegar para el Rivas en el mejor momento imaginable, venciéndolos en un terreno en el cual apenas incursionan y en el que la tribu ha construido una gran reputación, la Liga Profesional.
El empresario Mauricio Marenco, dueño de Empremar, compró la franquicia de los Leones de León y la llevó a su ciudad de origen para convertirla en los Gigantes de Rivas.
La primera contratación de todas pudo ser la clave del éxito, Nemesio Porras, quien en conjunto con Marenco le dio forma al equipo, reclutando a varios de los mejores peloteros nacionales como Ofilio Castro, Dwight Britton, Darrell Campbell, Ramón Flores, Carlos Estrella y Elvin Orozco, mientras que los importados Alexis Candelario, Randall Simon, Carlos Sosa y Raymond Serrano le dieron más solidez a un conjunto que hoy tiene una cita con la historia.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B