El exboxeador Lee Sandoval (18-14-3) espera un milagro. Está en una de las salas de cuidados intensivos del Hospital Oscar Danilo Rosales, en León.
Sus pulmones han colapsado. Se llenaron de agua como resultado de un derrame cerebral ocurrido el pasado 18 de enero.
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Las preocupaciones acarreadas producto del distanciamiento de su familia y el desasosiego de no poder traer a sus tres hijos de Guatemala, nublaron su rostro y encadenaron a lo fatal, cuenta su hermano Luis Sandoval.
“Solo Dios puede salvar a mi hermano dijo el médico, pero nosotros tenemos fe en que el Señor pueda restaurar a Lee”, expresó Sandoval quien ha velado por su salud junto a su madre Ligia Castillo.
En la mañana del sábado, Sandoval se levantó luego de una noche de pláticas que terminó casi a las dos de la madrugada. Cerca las cinco de la mañana dijo sentirse mal.
Estaba pálido, débil y desorientado, que al pasar los minutos terminó perdiendo el conocimiento y fue trasladado al hospital, donde expresaron la difícil situación de salud: “Derrame cerebral y agua en los pulmones debido a las fuertes convulsiones”, dijo su hermano
Hace tres años, Lee Sandoval había emigrado hacia Guatemala donde tenía un pequeño taller de soldadura. “Él vino hace seis meses cansado de las amenazas de las maras”, afirma Sandoval.
Ahora el exboxeador leonés está acostado en una cama peleando contra la muerte, con tubos en su nariz, sin llorar, sin ver, sin reír pero aún respirando.
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