El fuerte calor del verano austral obligó a que un grupo de jugadores de futbol en Rio Grande do Sul (sur de Brasil) tuviera que sumergir sus botines en un balde con agua y hielo para enfriar sus pies y poder continuar con el juego. El termómetro en el gramado sintético del estadio Passo da Areia en Porto Alegre llegó a marcar 60 grados Celsius durante el encuentro entre el Gremio y el Sao José, por el campeonato estatal el último domingo. Esta situación obligó a que los jugadores salieran a un lado del campo para remojar sus pies en los baldes con los zapatos puestos.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B