Tatiana Rothschuh
Las víctimas piden a la directora de facto de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera, y a la ministra de Gobernación, Ana Isabel Morales, actuar con responsabilidad y firmeza frente a “la realidad que estamos viendo la población con una policía que no pone el orden ni en su casa”.
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Ciudadanos que estuvieron detenidos en las preventivas de Juigalpa y que fueron víctimas de golpizas, extorsiones y amenazas de muerte, coincidieron en que no basta la recuperación de las celdas producto del operativo, sino que se debe investigar “las groserías ocurridas” y a los mandos policiales por presunta complicidad.
Luis Manuel Téllez, quien fue brutalmente golpeado en la celda y según el médico forense, Elías Segovia, le ocasionaron dos heridas en la región parietal izquierda y frontal derecha, hemorragia conjuntival del ojo derecho, hematomas y equimosis en el cuerpo, pidió investigación y que “pongan el orden porque la Policía lo permitió, no fue por arte de magia que abusaron de nuestros derechos”.
Su hermana Sandra señala que actuaron con rapidez y se salvaron de pagar los 3,000 córdobas que pedían los reos para no matar a Luis. “Lo que ocurrió en las celdas y la actuación policial debe ser revisado, las berruguillas, cuchillos, garrotes, droga, demuestra que los mandos policiales encargados no están cumpliendo su labor a como se debe, con qué objetivo lo permitían, eso es complicidad”, apuntó.
Léster Siles Hernández, a quien le quemaron con encendedor las plantas de los pies en marzo del 2013 y en dos ocasiones pagó extorsiones de 200 y 100 córdobas, asegura que “las armas requisadas las usaban para puyar, garrotear y dejar casi inconsciente a los detenidos”.
NO DEBEN QUEDAR IMPUNES
A su juicio “esas zanganadas no deben quedar impunes, allí vimos cuando le daban los billetes a los presos y la Policía les entregaban la droga por la parte trasera”.
Frances Molina Deleo aseguró que se vio obligado a pagar 500 córdobas para que dejaran de golpear a su hijo, quien fue detenido en una redada sin haber cometido delito. “Los policías me abrieron la puerta para entregar el dinero, se cometían los abusos frente a la Policía”, señaló.
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