Elízabeth Romero y Saúl Martínez
Una vez más la Policía reprimió una protesta haciendo uso de las armas de fuego de reglamento, lo que ha causado indignación entre los vecinos de Chichigalpa, Chinandega. El saldo de la actuación policial el sábado en esa localidad fue de un muerto y un lesionado, según la versión oficial. Pero extraoficialmente se habla de cinco heridos y una veintena de detenidos.
Una nota de prensa de la Policía indica que “esta situación ocurrió momentos después que un destacamento de la Policía Nacional, en cumplimiento de sus deberes constitucionales, restableciera el acceso al Ingenio San Antonio”.
La versión oficial de la Policía indica que un equipo de investigación de la Dirección de Auxilio Judicial y de Asuntos Internos realiza las investigaciones.
Mientras los miembros de la patrulla policial están suspendidos de sus cargos y detenidos en la delegación policial de Chinandega.
La Policía promete poner a los responsables a la orden de las autoridades correspondientes. El Cenidh conoció que los antimotines tomaron el control de la delegación local.
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La víctima fue identificada como Juan de Dios Torres, de 47 años, quien murió cuando era trasladado a un centro asistencial. Mientras el menor José Ignacio Valladares Hernández, de 14 años, resultó lesionado y fue internado en el Hospital Antonio Lenín Fonseca, de Managua, sostiene la versión policial.
Rigoberto Castillo, al mostrar los casquillos de bala, aseguró: “Hay dos víctimas y cinco heridos y más de veinte detenidos. La refriega empezó a las 8:30 de la noche del sábado.
Los protestantes ingresaron a las instalaciones del Juzgado Local Único de Chichigalpa y desbarataron la parte frontal de este. Destruyeron dos computadoras, una laptop personal de la jueza Flor de María Noguera, una impresora y el medidor del servicio eléctrico.
Además querían ingresar al centro de salud local, pero no lo hicieron porque está protegido por una malla alta.
Estamos pidiendo una tregua por medio del alcalde (sandinista) Víctor Sevilla, pero que esto no se quede en la impunidad”.
Don José Toruño, quien hizo malabares en su motocicleta para esquivar la primera de dos barricadas en la entrada del reparto Nuestra Señora de Candelaria, manifestó que las piedras, morterazos y lacrimógenas salieron a relucir a las 8: 00 p.m. del sábado, debido a que parte de 800 afectados con insuficiencia renal crónica exigen indemnizaciones a las autoridades del Ingenio San Antonio.
La versión oficial reconoce que algunos de los miembros de una patrulla dispararon sus armas de reglamento, pero alega que fue debido a que fueron agredidos “por un grupo de personas que alteraban el orden” con armas artesanales, morteros y piedras. Si acaso es cierto que portaban morteros “no es justificativo” como actuó la Policía, dijo la presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, quien indicó: “No se corresponde una piedra, un palo, con una fuerza antimotín armada hasta los dientes y protegida como llegan ellos”.
El director jurídico de ese organismo, Gonzalo Carrión, consideró que el problema radica en que “la Policía no termina de corregir graves abusos en el empleo de la fuerza”, en esa misma localidad donde existen antecedentes del empleo de la fuerza con saldos similares.
“El uso de la fuerza no es así nomás a la loca y termino matando a una persona”, manifestó Carrión.
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