En la llamada Operación Sur la Policía ocupó hace un año casas, fincas y vehículos a los señalados de integrar esta agrupación de apoyo logístico al narcotráfico. LA PRENSA/ R. FONSECA

Piden devolución de propiedades

A la pena que deberá imponer el juez Noveno de Distrito de Juicio, Edgard Altamirano, a 26 de los condenados de la llamada Operación Sur, también deberá responder si procede o no, el reclamo de devolución de algunas propiedades.

Elízabeth Romero

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Edén Pastora, encargado de la limpieza del río San Juan, fue uno de los testigos llevados por los abogados de uno de los acusados en el caso Operación Sur. Él atestiguó a favor de Noelia Sánchez, cónyuge de Rodolfo Bermúdez, uno de los acusados. “La casita no tiene que ver nada con las andanzas de su segundo marido”, refirió Pastora a favor de su exnuera.

Pastora aseguró al judicial que en una ocasión él incluso le regaló a su exnuera 4,000 dólares para la construcción de la casa. Igual reclamo hizo la defensa de José Gregorio Canales, declarado culpable por crimen organizado, transporte de droga y lavado de dinero, pues la propiedad que le fue ocupada alegan le pertenece a su cónyuge Mercedes del Carmen Centeno y a sus tres hermanos.

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A la pena que deberá imponer el juez Noveno de Distrito de Juicio, Edgard Altamirano, a 26 de los condenados de la llamada Operación Sur, también deberá responder si procede o no, el reclamo de devolución de algunas propiedades.

En su mayoría, los parientes de los condenados señalados de tener algún vínculo con el narcotráfico, alegan que los bienes fueron ocupados pese a que los condenados no son sus dueños.

Manuel de Jesús Marchena es el padre de Víctor Manuel Marchena, declarado culpable como coautor de tráfico de droga y de crimen organizado, y calificó el fallo de “criminal”.

A su criterio, el fin de involucrar a su hijo y a otros dos miembros de la familia Rodríguez y Vega, en un grupo criminal responde a “todo un plan” para despojar a estas familias de 140 manzanas de tierra ubicadas en la frontera sur.

Marchena considera que, con esto, ellos fueron víctima de una expropiación de tierras, con las cuales los benefició la Reforma Agraria en los años ochenta. Y a su criterio el trasfondo de todo esto obedece a que “se oye hablar de un tal Canal Interoceánico” y estas tierras están ubicadas de la frontera de Peñas Blancas hacia el oeste, hay supuestamente un claro interés de parte de un teniente coronel del Ejército de Nicaragua, alegó Marchena.

Además dijo que a sus familiares no les encontraron droga, no había estructura como lo hicieron aparecer en la acusación pero “armaron un muñeco con dos cabezas y cuatro patas”.

En esa operación al menos fueron ocupados 19 inmuebles, 50 vehículos pesados y livianos, entre otros.

En caso de otro de los condenados Pedro Medina Amoretti, Dayana Medina, su hija, alegó que la única propiedad que poseían es una casa en Rivas, la que estaba a nombre de su progenitora Marinelly Segura.

La casa desde 1980 pasó a nombre de Segura, después que esta pagó una hipoteca, alegó la hija de Medina Amoretti.

Dayana aclaró que en ocho años de investigación policial, a su progenitor solo le encontraron una cuenta de cien dólares.

Segundo Vega Ruiz, condenado.

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COMENTARIOS

  1. Hace 13 años

    una cosa es cierta, que sin importar el origen y propiedad de los inmuebles,tierra, vehiculos etc, que se les congelaron a todos los acusados y hoy retenidos por el juez a cargo del juicio de los mismos, sabemos de antemano que una vez que estos han sido encontrados culpables de los delitos acumulados por el fiscal y refrendados por el juez, los familiares de los condenados van a tener pocas oportunidades, o por decir casi ninguna en el poder obtener de vuelta lo hoy retenido por el juez.

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