Carla Torres Solórzano
“Donde come uno, comen dos”, dice un refrán popular. No obstante, estirar el dinero para los alimentos es cada vez más difícil para las familias. Consumir frutas y verduras, así como las carnes, se ha vuelto casi un lujo.
En los comedores populares hace algún tiempo se cotizaba un plato de comida en cuarenta córdobas. Ahora incrementó veinte córdobas por la carestía de la vida.
“Si bien es cierto, que la gente no tiene para pagar más y lo que hacemos es ponerle un poquito menos, para no subirle a la comida”, dijo Cecilia Rizo, propietaria del comedor La Brocheta, en Bello Horizonte.
Además mencionó que algunos productos como el pollo, las carnes y las verduras todavía mantienen los precios altos de diciembre.
“Al pollo en general tuvimos que subirle 10 córdobas, a pesar que la libra es más barata que la carne al prepararlo rinde menos”, apuntó Rizo.
Algunos comensales como David Rodríguez aseguran que los precios caros están en casi todos los lugares para comer, por lo cual al momento de elegir se toman en cuenta otros factores como el aseo, la atención y la calidad de la comida.
En los mercados de la capital los compradores resienten el alto costo de la libra de queso que se cotiza entre 54 y 56 córdobas. El aumento de precio es por la llegada del verano, periodo que hay menos producción de leche, según los comerciantes.
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