Inés Guzmán/Caracas/EFE
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha decidido atacar los desajustes económicos con medidas que presagian el fin de la era de dólares baratos que durante años disfrutaron los venezolanos, un cambio que según economistas esconde una devaluación implícita.
Maduro anunció el miércoles, en su primer informe de gestión ante el Parlamento, la desaparición de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), y su reemplazo por el Centro Nacional de Comercio Exterior.
“Merentes vuelve al Banco Central con una misión muy específica: seguir imprimiendo dinero porque de alguna manera tienen que financiar el déficit fiscal”, señaló Luis Oliveros, alertando sobre el impacto que el aumento del circulante monetario podría tener en la inflación.
[/doap_box]
Cadivi era la principal ventanilla para que las empresas y personas pidan dólares al Estado bajo el control cambiario que rige desde 2003, en un proceso engorroso, pero también lucrativo, ya que reciben divisas a un precio que en el mercado negro ilegal puede ser hasta diez veces superior.
Esto ha dado pie por ejemplo a un auge de los viajes al exterior entre los venezolanos, que reciben un cupo de dólares al cambio oficial, y ha incentivado también las importaciones. Sin embargo, a la luz de los anuncios de Maduro parece que la tendencia es a que cada vez menos sectores sigan operando con dólares preferenciales a 6.3 bolívares.
Al tiempo de descartar una devaluación, Maduro llamó a fortalecer un sistema alternativo de asignación de divisas conocido como Sicad, que complementó a Cadivi. La particularidad es que el Sicad asigna dólares mediante subasta a un tipo de cambio que está cerca de duplicar al oficial, lo que para los economistas representa una “devaluación implícita” del bolívar y el fin de los dólares preferenciales para una gran mayoría de venezolanos.
A ojos de economistas como Luis Oliveros las medidas no representan cambios estructurales y dejan muchas preguntas abiertas, como por ejemplo qué pasará con el acceso de los viajeros a los dólares bajo el esquema de Cadivi. “Son medidas que no atacan la raíz del problema, que se quedan insuficientes”, dijo Oliveros.
Para él, la sustitución de Cadivi por el Centro Nacional de Comercio Exterior representa en un principio solo un cambio de nombres. “La gran diferencia es que están pasando cosas de Cadivi a Sicad. Vamos a ver que una gran cantidad de rubros que antes eran de Cadivi van a pasar a Sicad, con lo que se materializaría una devaluación implícita porque esos rubros que antes tenían dólares a 6.30 van a pasar mínimo a 11.30”, dijo.
Oliveiros y el economista César Aristimuño señalaron que la alta inflación, superior al 56 por ciento en 2013, y los elevados niveles de escasez de bienes básicos se mantendrán porque no se anunciaron medidas de fondo que incentiven la productividad del sector privado.
Para el economista Víctor Álvarez, exministro de Industria de Hugo Chávez, el giro de más sectores hacia el Sicad puede tener un impacto positivo para la producción nacional, afectada por un sistema que incentiva las importaciones. “La tasa oficial era subsidiar las importaciones que se hacían con ese dólar preferencial”, manifestó.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A