En el reparto Divino Niño, Chinandega, no hay agua desde el lunes. A esta problemática se suman las charcas en las calles que han generado gran cantidad de zancudos. LA PRENSA/ S. MARTÍNEZ

Zancudos insoportables

Vecinos del reparto Divino Niño, sector Amolonca, barrios El Rosario, El Calvario Norte y Santa Ana, en Chinandega, pidieron ayer a las autoridades del Ministerio de Salud que ejecuten acciones urgentes para acabar con “las nubes” de zancudos que se han observado en los últimos cuatro días.

Saúl Martínez

Vecinos del reparto Divino Niño, sector Amolonca, barrios El Rosario, El Calvario Norte y Santa Ana, en Chinandega, pidieron ayer a las autoridades del Ministerio de Salud que ejecuten acciones urgentes para acabar con “las nubes” de zancudos que se han observado en los últimos cuatro días.

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En su acostumbrada interveción de mediodía, la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, manifestó ayer que la niña Angie Valeria Castillo, de 7 años, habitante de El Realejo, municipio de Chinandega, se encuentra fuera de peligro luego de haberse confirmado que tenía dengue.

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En el extenso reparto Divino Niño, la invasión de zancudos se sumó a la falta de agua desde el lunes, después que la bomba del servicio comunitario se recalentó.

“Tenemos que ir a comprar el agua al reparto vecino El Jirón o a los que aquí tienen pozos. Ellos la venden a 30 córdobas el barril y 10 córdobas la pichinga”, dijo Franklin José Pérez.

Adela Juárez, habitante de la zona norte de El Calvario dice que para calmar a los zancudos, en algunos momentos utiliza la basura para encender fogatas.

“El Minsa no ha venido a fumigar desde que hace más de un mes que llegaron cuando había epidemia del dengue”, dijo la señora.

Juan Bautista Mayorga vive con su familia y cinco niños a orillas del Río Acome, señaló que con el humo logran alejar los zancudos por algunos minutos pero “la plaga” no se detiene.

Mayorga cree que la ola de zancudos se debe a “movimientos de la luna” y confía que pronto pasará la peste.

CRUCIFICADOS

Mariana Isabel, hija de Mayorga, amamantaba ayer a su pequeño que tenía varias picaduras en su cuerpecito y según ella, al llegar la noche, le coloca un suéter ante el insoportable zancudero.

Al mediodía se consultó en las oficinas del Sistema Local de Atención Integral en Salud (Silais) pero no hubo repuesta. Los pobladores hicieron un llamado urgente a las autoridades para que lleguen a la zona y fumiguen de inmediato.

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