El ejército de Sudán del Sur y los rebeldes se enfrentaban este miércoles en un combate con tanques por el control de la ciudad petrolera de Malakal, cuando se cumplen dos meses del inicio del conflicto en el país.
La ONU dio cuenta de batallas entre tanques en el centro de esta estratégica ciudad, capital del estado de Alto Nilo (noreste). Estos parecen ser los combates más intensos desde que comenzaron los enfrentamientos en Sudán del Sur, el 15 de diciembre. «Hay combates intensos en Malakal», confirmó el portavoz del Ejército, Philip Aguer, quien aseguró que los rebeldes liderados por el exvicepresidente Riek Machar no han tomado el control de esta capital regional, al contrario de lo que ellos afirman.
Los rebeldes lanzaron un nuevo ataque el martes para intentar tomar la ciudad, que ya ha cambiado de manos en dos ocasiones desde el inicio del conflicto.
El presidente sursudanés, Salva Kiir, acusa al exvicepresidente Machar y sus aliados de intento de golpe de Estado, una acusación que ellos rechazan.
Fuentes humanitarias y analistas calculan que el conflicto, motivado por la rivalidad entre el presidente y su exvicepresidente, destituido en julio, ha dejado ya 10,000 muertos, entre ellos 200 civiles que se ahogaron al naufragar el barco en el que intentaban huir de los combates en Malakal. Naciones Unidas estima que hay 400.000 desplazados.
El ejército sursudanés seguía intentando recuperar este miércoles la ciudad de Bor, capital del inestable estado de Jonglei.
Al mismo tiempo, las dos partes negocian desde hace diez días en la capital etíope, Adis Abeba, un acuerdo para establecer un alto el fuego, bajo el auspicio de países del este de África, pero las negociaciones se alargan, sobre todo por la cuestión de la liberación de 11 personas próximas a Riek Machar a las que se apresó durante los combates.
El ministro sursudanés de Información, Michael Makuei, se mostró confiado el martes por la noche en que ambas partes «se pongan de acuerdo sobre el fin de las hostilidades», aunque los rebeldes siguen insistiendo en que la liberación de los detenidos es indisociable del alto el fuego. El Gobierno de Juba insiste en que estos detenidos deben ser juzgados.
Por otra parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, acusó al ejército y a los opositores rebeldes en Sudán del Sur de robar alimentos y suministros humanitarios.
Ban mostró su preocupación por el creciente saldo de muertos por el enfrentamiento entre Kiir y Machar e insistió en que los 'cascos azules' de la ONU no ayudarán a ninguno de los dos bandos. El secretario general «condenó con dureza que se requisen vehículos humanitarios y los robos de comida y otros suministros humanitarios por parte tanto de fuerzas del gobierno como de la oposición», indicó su portavoz Martin Nesirky.
La declaración se produce horas después de que la misión de la ONU reportara que una docena de personas que se habían refugiado en una base de Naciones Unidas fueron heridas por enfrentamientos entre las fuerzas de Kiir y Machar. Ban «está alarmado por el creciente número de fatalidades por la continuada lucha en Sudán del Sur», dijo Nesirky. «También están profundamente preocupados por el número de desplazados en el país, que ya sobrepasaron los 400.000 esta semana, y los retos que enfrentan los cuerpos humanitarios», agregó.
Ban volvió a llamar a un alto el fuego para permitir que avancen las negociaciones de paz.