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Elízabeth Romero
Roberto Bendaña, quien desde el pasado 27 de diciembre escapó de su domicilio donde permanecía bajo custodia policial, insistió que el caso de estafa agravada que inició con la denuncia de las monjas del Colegio Teresiano contra él, Álvaro Montealegre y Hugo Paguaga, fue “politizado”.
En una alocución vía telefónica, sin revelar aún su paradero ni aceptar ninguna pregunta de los periodistas, y tras reiterar que es perseguido político, Bendaña sostuvo que recibió varias ofertas de “negociar mi inocencia a cambio de que me aparte de la política”.
Habló de un supuesto “chantaje financiero” de parte de Montealegre para llegar “a un arreglo”.
A su vez le atribuye a Álvaro Montealegre la advertencia de que abandonara el país, “porque el gobierno orteguista quiere mi cabeza”.
De acuerdo con su versión, esto ocurrió cuando fue publicada la noticia en los medios de comunicación, tras la denuncia de las religiosas ante las autoridades.
OPCIONES QUE TENÍA
Bendaña concluyó ayer que, desde su perspectiva, él tenía tres alternativas: caer preso con un sistema judicial “que emite resoluciones de acuerdo con los intereses parcializados de (la pareja) Ortega-Murillo”, negociar su libertad “y quedar como rehén del sistema” o “declararme en rebeldía según el derecho de rebelión”.
“El Señor abrió los portones y yo tomé la oportunidad”, reiteró ayer Bendaña.
El Movimiento Unidad Sí, Primero Nicaragua, fundado por el mismo Bendaña, había invitado a una conferencia de prensa para referirse al tema, en un hotel capitalino, pero inició con las declaraciones de Bendaña que, tras sentar su posición, finalizó la comunicación.
El ahora prófugo insistió en que la Fiscalía oculta pruebas como la escritura de reforma de la junta directiva y accionista de la empresa panameña International Investments and Financial Services Inc. y la escritura de rescisión de crédito .
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