Entre 1991 y 2005, monseñor Brenes recorrió las 522 comunidades de Matagalpa en vehículo, a pie, en cayuco y a lomo de bestia, para llevar el mensaje cristiano. la prensa/archivo

El señor cardenal

En abril del 2005, la revista Magazine publicó un perfil de monseñor Leopoldo Brenes Solórzano, a raíz de su entonces reciente nombramiento desde el Vaticano como arzobispo metropolitano de Managua. En la entrevista, Brenes, humilde como siempre, reveló su sencilla vida íntima y sus gustos cotidianos. Ahora, LA PRENSA reproduce una versión resumida de aquel amplio perfil.

Adaptado de magazine

En abril del 2005, la revista Magazine publicó un perfil de monseñor Leopoldo Brenes Solórzano, a raíz de su entonces reciente nombramiento desde el Vaticano como arzobispo metropolitano de Managua. En la entrevista, Brenes, humilde como siempre, reveló su sencilla vida íntima y sus gustos cotidianos. Ahora, LA PRENSA reproduce una versión resumida de aquel amplio perfil.

Brenes, de 64 años, ha sido hasta ahora un obispo de perfil bajo. Sacerdote desde 1974, fue párroco de varias, demasiadas talvez, iglesias antes de ser nombrado obispo auxiliar de Managua, en 1988. En 1991, durante un viaje a Roma, se le designó como obispo de la Diócesis de Matagalpa, la misma que dejó en mayo del 2005 “con alegría y tristeza”, según su madre, doña Lilliam Solórzano.

¿Siente nostalgia monseñor? “A veces me dan ganas de llorar”, dijo mientras recorría con pasos enérgicos los pasillos de la casona que había sido su hogar durante los últimos trece años.

AQUELLA VOCACIÓN TEMPRANA

Monseñor Brenes se ve ahora de 9 años, entrando de la mano del padre Chemita (José María González), en una iglesia de Masaya. Al fondo está sentado en una silla un sacerdote de vestidura elegante, joyas y rostro grave. Es monseñor Matamoros, le susurra al oído el padre Chemita.

—Monseñor, le presento a un joven que quiere ser seminarista. —¿En qué grado está?

—En tercero — contestó el niño.

—¡Uy, ese garrobo está muy hondo, ni la cola se le agarra!

No supo entonces monseñor Matamoros cuánto lastimó al niño que solo lo quedó viendo sin decir una palabra. “Él tuvo la vocación desde que no podía hablar. No podía decir padre ni sacerdote pero decía ‘pague’. Tengo fotos de 6 u 8 años en las que sale vestido de sacerdote, porque le gustaba vestirse así. Nunca dijo que quería ser médico ni ingeniero ni ninguna otra cosa. Solo que quería ser padre”, dice doña Lilliam.

1954. De niño le gustaba jugar a ser padre  y confesar a sus hermanos. Luego fue monaguillo. la prensa/archivo

DE HUMILDE ORIGEN VIENE

Los Brenes habían levantado su casa en el costado sur de la Iglesia de Ticuantepe. Era una casa forrada de madera y techo de paja, como la mayoría de aquel pueblito en el que no había luz eléctrica y su población, calculada para la época en unos dos mil habitantes, se alumbraba con candiles y candelas. Monseñor Brenes recuerda que don Leopoldo, su padre, colocaba previsoriamente cubos de agua y escalera al lado de la casa cada vez que había fiesta grande en la iglesia, por si algún cohete caía en el techo de paja de la casa.

Don Leopoldo salía a trabajar en la agricultura y doña Lilliam quedaba en la casa, cuidado a sus cuatro hijos y costurando ajeno para mantener a la familia. Leopoldo, el mayor de los hijos, la ayudaba con la costura cuando ella caía enferma. “Cuando estaba recién alumbrada de los malos partos, lo ponía a coser. A hacer jaretitas, pasale aquí la costura y yo estaba a la par de él”, dice de su hijo, ahora arzobispo de Managua.

Tan cerca de la iglesia vivía que pronto Brenes comenzó a ser monaguillo. Y a seguir por esos caminos de Dios al padre Chemita. Eran los tiempos en que un solo camión salía hacia Managua. El vehículo recogía pasajeros en Ticuantepe a las tres o cuatro de la madrugada y tardaba tres o cuatro horas en hacer los 19 kilómetros, a veces fangosos, que separaban al pueblito de la capital.

“El padre Chemita y el padre Aranda viajaban en bus y a caballo. Yo muchas veces los acompañé. A mí como niño me daba pena porque nos montábamos en los microbusitos y el padre Chemita pagaba un solo pasaje por los dos. ‘¡El niño no paga!’ decía. A veces nos veníamos a pie”, dice monseñor Brenes recordando aquellos años.

DEUDA CON JESÚS DEL RESCATE

A las tres de la tarde del 7 de marzo de 1949, doña Lilliam cayó con dolores de parto. Tenía miedo. Sus cinco embarazos anteriores se habían malogrado en sucesivos abortos que la hacían pensar que nunca tendría los hijos que quería. Uno de ellos, el penúltimo, murió durante el parto, ahogado por falta de atención médica. “Cuando mi mamá salió embarazada de mi persona, le ofreció a Jesús del Rescate en Rivas, Popoyuapa, que si yo me pegaba me iba a consagrar a Él. Desde que tengo uso de razón, sé que ellos han viajado a Popoyuapa”, dice Brenes.

“Le ofrecí una penitencia al Señor que mientras viva le voy a ir a poner un milagrito, y ya le he dicho a él (monseñor Brenes) que si yo me muero, mientras él viva, va a ir siempre a ponerle un milagrito”. Monseñor Brenes no solo se pegó y sobrevivió al parto, sino también llegó rápido y con apenas dolores. “Figúrese usted que como a las tres de la tarde me comenzaron los dolores. A las cinco ya había nacido el niño. Fue tan rápido que ni sufrí mucho”.

1983. El papa Juan Pablo II fue clave en su vida:  lo nombró obispo en 1988 y arzobispo un día antes de su muerte en 2005. la prensa/archivo

OBANDO, AMIGO Y MAESTRO

Monseñor Leopoldo Brenes sucedió en el cargo al cardenal Miguel Obando y Bravo, quien fue nombrado arzobispo de Managua en 1970 como epílogo de una de las más cruentas batallas internas que haya vivido la Iglesia católica de Nicaragua. Monseñor Donaldo Chávez (q.e.p.d.), uno de los más visibles aspirantes al cargo, calificó el episodio como “un pleito de perros”. Chávez abandonó la sotana poco después de su derrota, se casó, tuvo hijos y hace unos años falleció ignorado por la Iglesia católica a la que en su momento sirvió.

Para esos años, Brenes estaba en el seminario. “No supimos nada de eso (el pleito). No había televisión ni nos llegaban periódicos. Después fue que me di cuenta lo que sucedió, por lo que se contaba”.

Esta vez la sucesión parece más tranquila. Según Brenes, “ninguno de nosotros (los obispos) aspiraba a ser arzobispo. Los siete estábamos tranquilos en nuestras Diócesis”.

Al cardenal Obando lo considera su “maestro y amigo”. Obando es un personaje al que ha estado ligado desde que salió del seminario. Él fue quien lo mandó a estudiar Teología a México en 1970, el que lo ordenó sacerdote en 1974 y quien lo nombró párroco de tantas iglesias en Managua, Jinotepe, Ticuantepe y Masaya.

“Mi vivencia es muy íntima con el señor cardenal. Como seminarista, cuando yo venía de México, de vacaciones, lo acompañaba en muchas de sus giras pastorales. Recuerdo que ahí me consolidé en el manejo, porque le manejaba un carrito Fiat color mandarina que él tenía, y él me comenzó a formar”, dice.

“SOY PASTOR DE TODOS”

A monseñor Leopoldo Brenes le gusta tener momentos de intimidad. “Disfruto estar con mi familia: mi mamá, mis hermanos. Luego, tener momentos de silencio, irme al rincón de la casa para leer”.

Cuando no está dando misa o visitando comunidades, a monseñor Brenes le gusta también ver en la televisión deportes y muñequitos. Sobre los deportes, le gusta el beisbol y el futbol, pero de los muñequitos dice no tener preferencia. El que salga cuando va cambiando canales. Es aficionado a la música y, además, de componer algunos cantos religiosos, disfruta la música ranchera. “Me gusta escuchar los musicales. Yo en un tiempo estuve componiendo algunos cantos. Generalmente me gusta, como me formé en México, la música mexicana”.

:::¿Qué piensa de la minifalda?

“Que la use quien tenga que lucir algo. Pero que la use en aquellos lugares donde sí debe usarla. Porque si va ir a hacer la lectura y va a ir de minifalda, creo que la gente no va a poner atención a la lectura”.

:::¿Los trajes de baños lo incomodan, monseñor?

“No, personalmente no. Nadie se va a ir a meter al mar de sotana, ¿verdad? Cada quien a su gusto, cada quien a su moda, pero sí tiene que haber un recato, como utilizar las cosas sin caer en exageraciones”.

:::¿Qué piensa de los siguientes personajes? ¿Arnoldo Alemán?

“Fue un hombre que quiso llevar al país adelante, pero luego hubo tantas cosas ahí que se confabularon que a la larga hay todo un enredo. Es un líder, la gente lo sigue. Yo lo conocí a él como alcalde en Managua y como presidente él nos apoyó”.

:::¿Daniel Ortega?

“Creo que es un líder. Tiene un carisma. La gente lo sigue. Pienso que ha madurado, pero también tiene que ir consolidando todo un trabajo de reconciliación o de paz”.

:::Si tuviera que escoger a uno de los dos para almorzar, ¿a quién escogería? ¿Arnoldo Alemán o Daniel Ortega?

“Como pastor, soy pastor de todos. No quiero ser exclusivista. A ninguno en particular. Yo me siento bien con todos. Yo me puedo sentar, como lo he hecho con un campesino, a comer arroz y frijoles en una pata de gallina, como también en una silla elegante con una persona, como se dice, de la sociedad acomodada”.

Reportajes Monseñor Brenes archivo

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Salvador Perez Gonzalez
    Hace 13 años

    MUY INTERESANTE. ¡FELIZ AÑO NUEVO 2014!.

  2. Catolico
    Hace 13 años

    Muy bonito que Dios lo ilumine y lo bendiga te queremos Brenes….

  3. Andrew Herrera-Meza
    Hace 13 años

    Buen carisma, andubo en los lodazales de las junglas (cuando habia bosques) de Matagalpa evangelizando, NO es soberbio, es super humilde, mas que la misma humildad, HAY QUE IR preparando su recibimiento cuando venga investido de nuestro CARDENAL. ESTA es una señal que nos manda DIOS creador, asi como lo hizo cuando Obando y Bravo vino investido de CARDENAL, en 1984, a los 6 años terminó la maldita guerra civil, y la nefasta robolucion $andinista, ESTA es la señal que esperabamos AMEN

  4. Jans
    Hace 13 años

    me acordó de mi abuela (q.e.p.d) le decía pata de gallina a una sillita, que Dios bendiga al cardenal Leopoldo Brenes

  5. María Isabel Araica Quintros
    Hace 13 años

    ´Su humildad literalmente reflejada en esta entrevista, es lo que lo ha llevado a tan alto nivel jerárquico dentro de nuestra iglesia católica . ¡Gracias «Sñor por todas tus bendiciones a nuestra
    patria.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí