Leonor Álvarez
Sergio Ramírez Mercado pasa sus mañanas escribiendo y sus tardes recibiendo visitas de periodistas, amigos, conocidos y personas que quieren conocerlo.
Esta tarde opaca de enero, después de recibir a unos amigos extranjeros que llegaron a visitarlo hasta su casa en Managua, un equipo de LA PRENSA también espera para hablar con este escritor, exvicepresidente de Nicaragua (1984-1990) y exdiputado de la Asamblea Nacional.
No hay preámbulo con él. Intuye de lo que se quiere hablar y solo suelta sus recuerdos. Ramírez estuvo al frente de la bancada sandinista ante la Asamblea Nacional desde 1990 hasta 1995, cuando hubo una reforma a la Constitución Política de Nicaragua.
Reconoce que hasta el día de hoy se alegra mucho de haber contribuido con las reformas constitucionales en aquel entonces, donde dejaron clara la prohibición a la reelección presidencial consecutiva, que actualmente está siendo anulada con las recientes reformas constitucionales.
También recuerda que se logró la institucionalización del Ejército y la Policía, se le dio independencia al Poder Judicial, “en fin, se democratizó la Constitución en 1995 y ese fue un aporte de quienes creíamos en la democracia entonces”, asegura Ramírez casi 20 años después.
:::¿Había algo que cambiar en la Constitución Política de Nicaragua que recién fue reformada el 10 de diciembre?
Si había algo que cambiar no es lo que se cambió. Yo creo que esta reforma se hace fundamentalmente para institucionalizar la reelección indefinida. Ese es el motivo de la reforma constitucional.
:::¿Cree que Ortega gobierna el país pensando realmente en que ejerce un gobierno democrático?
Yo tengo una idea de la democracia que es pluralismo político, libre participación, libre opinión pública; el que tiene más votos es el que ejecuta el programa como un mandato de los electores, eso es para mí la democracia y eso no es negociable; es decir, el sistema democrático es o no es.
Él (Ortega) no cree en un sistema democrático representativo y yo creo que él se ve obligado a lidiar con unas reglas del juego que trata de cambiar de acuerdo a sus propias creencias, pero que no puede cambiar todo.
:::¿Por qué cree que quienes están inconformes con el Gobierno no logran levantar a las masas?
Yo creo que falta un liderazgo carismático y los liderazgos carismáticos salen de la nada, de pronto.
:::¿Ve usted actualmente un liderazgo carismático surgir?
No, no lo veo.
:::¿Se puede afirmar que este Gobierno es una dictadura?
Yo diría que es un gobierno autoritario. Yo creo que una dictadura, si pensamos en la dictadura de (Augusto) Pinochet (en Chile), creo que no estuviéramos sentados aquí y talvez LA PRENSA no existiría. No es ese tipo de dictadura, por eso a mí me parece que cuando se compara a Somoza con Ortega resulta riesgoso. Hay gente que dice que el recuerdo que tiene de Somoza, las decenas de muertos que aparecían en la cuesta del plomo, la represión, la tortura, los desaparecidos, entonces si vos comparás eso con este gobierno obviamente no hay comparación, por eso me parece un error hacer ese tipo de comparaciones. Sin embargo, eso no es un asunto de calificativos, sino de realidades que se viven.
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