EFE
Miles de israelíes rindieron ayer tributo al fallecido exprimer ministro Ariel Sharón, cuyos restos quedaron expuestos en la explanada del Parlamento en esta ciudad rodeado de coronas de flores y una guardia de honor.
Después de la ceremonia, los restos serán trasladados al Rancho de los Sicomoros —su residencia privada— para ser enterrado en un funeral abierto a toda la ciudadanía.
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“He venido a expresarle lo mucho que le admiraba, es uno de los mejores generales y líderes del mundo, sin él nos habríamos hundido en la Guerra del Yom Kipur” de 1973, dijo a Efe Yehuda Carmi, de 65 años, poco después de pasar delante del féretro, un simple cajón de madera tapado enteramente con la bandera blanquiazul israelí y flanqueado por cuatro agentes de la Guardia Parlamentaria vestidos con sus mejores galas.
Dos pasos más adelante, con el pórtico de la Knesset a sus espaldas, dos rabinos castrenses que se intercambiaban cada cierto tiempo recitaban las tradicionales oraciones funerarias judías, entre ellas versículos del Libro de Salmos .
Los restos de Sharón, fallecido el sábado a los 85 años en un hospital de Tel Aviv, llegaron a Jerusalén a primera hora de ayer domingo en un “Comandcar” del Ejército, un antiguo jeep para el traslado de fuerzas de infantería que desde hace décadas ha quedado relegado a este tipo de funciones.
A hombro de seis altos oficiales militares, según lo exige la tradición militar israelí para quien fuera general, el féretro fue trasladado desde el vehículo hasta una base de color negro, mientras tres grandes banderas ondeaban a media asta.
“A este hombre solo podemos mostrarle nuestros respetos, rendirle honor”, afirmó Carmi, quien hoy dejó sus obligaciones en Guedera, a unos 60 kilómetros de Jerusalén, para despedirse de quien consideraba “el principal héroe de Israel desde tiempos bíblicos”.
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