Gran preocupación existe entre líderes indígenas que habitan en la reserva de Bosawas, porque perciben que nadie ejecuta acciones para frenar la destrucción ambiental que afecta a la zona protegida.
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“Se creó un decreto presidencial y se conformó una comisión nacional para proteger la reserva, que ni siquiera conoce las faldas del cerro Saslaya (parte de Bosawas)”, comentó un líder de la comunidad de El Hormiguero, jurisdicción de Siuna, en el Caribe Norte.
El líder acusó al Estado de ser el responsable del desastre ambiental, “porque ha sido complaciente” y supuestamente porque ha creado toda una red que atiende a los invasores del territorio indígena. “Ahí hay escuelas, hay Juntas Receptoras de Votos en Bosawas, hay líderes de los partidos políticos que los protegen (a los colonos) entonces nunca la vamos a proteger”, comentó.
En Los Cocos, zona núcleo de Bosawas, se encuentra la escuela La Esperanza y aunque los dos maestros son pagados por el Vicariato de Bluefields, el Gobierno no debería permitir ese centro en la reserva, a juicio de los comunitarios.
En las comunidades de Sikilta, Waspuko central, Waspuko abajo, ubicados en la zona de amortiguamiento de la reserva, hay escuelas cuyos maestros son pagados por el Gobierno y en el caso de las Juntas Receptoras de Votos hay en Sikilta y en Máncer uno y Máncer dos.
El líder comunitario señaló que en Bosawas también se desarrollan los programas asistencialistas del gobierno: Hambre Cero, Usura Cero, Crisol, Plan Techo y “hay funcionarios que tienen enormes cantidades de tierra que han comprado y son protegidos por el Gobierno”.
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