ACAN-EFE y Rezaye Álvarez M.
La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) a través de su secretaria adjunta en el país, Claudia Valle, manifestó su preocupación por la Reserva de la Biosfera Bosawas.
Esta reserva, declarada por la Unesco en 1997, ha venido sufriendo un acelerado proceso de deforestación por las constantes invasiones de colonos, quienes son los principales causantes del avance de la frontera agrícola .
El resumen menciona la declaración de seis reservas de agua para la protección de las recargas acuíferas en un área total de 6,937 hectáreas.
Además, menciona que se trabajó en la conservación de los bosques mediante el establecimiento de un total de 8,474 hectáreas de área repobladas, no obstante, por ningún lado se menciona si este trabajo tuvo incidencia en las áreas protegidas.
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“Estamos preocupados por Bosawas. (Esa reserva) necesita respuestas complejas y de mucho impacto”, aseguró Valle.
Bosawas históricamente ha sido habitada por varios grupos indígenas, la mayoría mayangna, quienes han denunciado las invasiones.
En 2013, la situación entre los indígenas y colonos desencadenó una serie de enfrentamientos que, en abril de ese año dejaron como resultado un mayangna muerto.
La representante de la Unesco pidió al gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega, una “mayor atención” a la reserva a través de las instituciones encargadas de conservar y preservar el medio ambiente.
Las autoridades “deben de tener claro qué es lo que se quiere tener, si una zona para la agricultura y ganadería, o una reserva, pero tienen que ser medidas que vengan del Estado”, señaló Valle.
En mayo del año pasado, la coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, Rosario Murillo, anunció que Ortega pediría el apoyo de la Unesco para frenar la deforestación en Bosawas.
Esta solicitud iba a ser conversada en la reunión que Ortega sostuvo con la directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Irina Bokova, quien visitó el país como parte de una gira regional.
El proceso de degradación forestal que enfrenta Bosawas por el avance de la frontera agrícola, es producto de la invasión de colonos en el territorio, una vez dentro, las familias invasoras cortan árboles, para realizar trabajos de agricultura y ganadería.
De continuar este tipo de actividades que producen el avance de la frontera agrícola, según los mayangnas, en diez años la reserva no existirá.
De acuerdo con datos oficiales, desde 2010 Bosawas pierde un promedio de 42,676 hectáreas por año.
Durante el 2013, el Parque Nacional Cerro Saslaya, ubicado dentro de la reserva y considerado el “corazón” de esa área protegida, perdió cerca del 15.2 por ciento de su bosque de las 9,073 hectáreas que posee a causa de colonos que habitan en la zona, de acuerdo al Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).
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