Rezaye Alvarez M.
Despale, invasiones, vacío de autoridades y displicencia en la asignación de recursos, son parte de la lista de males que afectan a la reserva de biosfera del Sureste de Nicaragua integrada por siete áreas protegidas.
En la reserva de biosfera del Sureste se está produciendo el cambio de uso de suelo en el área de amortiguamiento, donde se promueven monocultivos como el de la palma africana y cacao.
Para Antonio Ruiz, de la Fundación del Río, la situación del Sureste es tan grave que esta reserva no cuenta con los planes de manejo aprobados, aun cuando estos ya están escritos y definidos.
[/doap_box]
Según la Fundación del Río, hasta septiembre de 2013 lograron registrar a través de sus monitoreos en el terreno, que existen casos como el de la comunidad Samaria, ubicada en la reserva biológica Indio Maíz (una de las siete áreas protegidas) “se continuaban observando áreas de hasta dos manzanas rasadas”, afirmó Antonio Ruiz, director ejecutivo de la fundación.
En otros lugares como El Chontaleño, también constataron la existencia de construcciones nuevas, como casas de madera.
Además Ruiz denunció que dentro de la reserva “se han hecho compra-venta en sectores como La Danta”.
FALTA VIGILANCIA
Durante el 2013, el Batallón Ecológico (Beco) del Ejército de Nicaragua, destinado a la protección de la reserva del Sureste, ha cumplido a medias con esa misión.
Según Ruiz, desde mayo del año pasado, el Beco solo realizó cuatro recorridos, en cuanto al trabajo que realiza el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) hace falta asignar recursos para que tengan mayor presencia y puedan ejercer actuación legal contra los invasores, dijo el experto.
Desde mayo pasado que el Beco realizó el primer recorrido en la reserva, que duró 15 días en el carril de unos 31 kilómetros de la zona de amortiguamiento, desde Boca de Bartola hasta Aguas Zarcas, más de 300 familias han ocupado tierras y levantado sus chozas.
Fundación del Río también ha detectado que dentro de la reserva hay conflictos de linderos en tierras ajenas, “esta gente ha bajado a meter estos conflictos a juicio y se están tratando como si fuesen legítimos”, expresó Ruiz.
Para Ruiz, hace falta unir esfuerzos de instituciones como la Secretaría de la Biosfera de Río San Juan para resolver todos los problemas que vulneran la integridad de los ecosistemas en la reserva del Sureste.
Para Ruiz, “el colmo” es que se autorice el uso de tierras de la zona de amortiguamiento para el cultivo de palma africana y cacao.
Ver en la versión impresa las páginas: 2 A