Edgard Rodríguez C.
Greg Maddux y Tom Glavine, quienes metieron el brazo a fondo para sostener a los Bravos de Atlanta durante sus años de grandeza, y Frank Thomas, un temible bateador al que bautizaron como “el gran dolor” para sus oponentes, fueron seleccionados ayer para ingresar al Salón de la Fama del beisbol.
Maddux, quien alcanzó niveles espectaculares de dominio desde el montículo, gracias a una habilidad especial para alterar los disparos dentro de la zona de strikes, quedó cerca de conseguir la totalidad de los votos (97.2 por ciento), que lo hubiesen convertido en el primer miembro electo unánimemente.
El zurdo Glavine logró el 91.9 por ciento de los votos, mientras que Thomas alcanzaba el 83.7 por ciento, ambos por encima del 75 por ciento mínimo para ingresar al campo de los inmortales del juego, algo que no pudo acumular Craig Biggio (74.8), quien deberá esperar por un nuevo chance en el 2015.
Pero el próximo año, el exsegunda base de los Astros tendrá que competir con un grupo encabezado por Pedro Martínez, Randy Johnson, John Smoltz, Carlos Delgado y Gary Sheffield, entre otros astros de primer año. Jack Morris, en su último chance, no entró.
RECHAZO A TRAMPOSOS
De nuevo quedó claro el rechazo de los escritores del beisbol de Estados Unidos para votar por jugadores vinculados al uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento, tales como Barry Bonds, Roger Clemens, Mark McGwire y Sammy Sosa, entre otros.
Incluso uno de ellos, Rafael Palmeiro, bateador de 569 jonrones y 3,020 hits en su carrera, cifras con las que hubiera entrado sin obstáculos, quedó fuera de la papeleta, al recibir solo el 4.4 por ciento de los votos, por debajo del mínimo (5 por ciento) para continuar.
Además, el respaldo para otros señalados de hacer trampa también tuvo una disminución. Bonds pasó de 36.2 por ciento el año pasado, a 34.7 ahora, lo mismo Clemens, quien tuvo 37.6 en el 2013 y 35.4 en esta ocasión, Sosa quedó en la orilla con solo 12.5 por ciento.
De modo que Maddux, Glavine y Thomas se unirán a los inmortales del beisbol, donde sus cifras ya los habían ubicado, incluso antes de las votaciones reveladas ayer.

El GRAN DOLOR
Su formidable capacidad para hacer contacto con la bola y la enorme estructura física que poseía, lo convirtieron en una máquina devastadora desde el centro del line up de los Medias Blancas, pero también rugió en Oakland y Toronto.
Thomas bateó .301, 521 jonrones y 1,704 remolques. Tuvo promedio sobre 300 en 10 campañas, 10 veces más de 100 empujadas y 10 veces más de 30 jonrones con dos títulos de Jugador Más Valioso.
EL SOPORTE
Personifica el salto de la mediocridad hacia la grandeza dado por los Bravos a inicios de los años noventa. Tras un terrible récord 7-17 y 4.56 en su primera campaña completa, dio un giro dramático junto con su equipo y dominaron una época.
Glavine resumió 305-203 y 3.54 en 22 campañas. En cinco ocasiones ganó 20 partidos. Fue a 10 Juegos de Estrellas y cuatro veces resultó el mejor bateador entre los lanzadores de la Liga Nacional.

EL CIENTÍFICO
Su imagen de profesor de física se volvía algo tangible cuando subía al montículo y se dedicaba a desorientar bateadores con el manejo de los ángulos de la zona de strikes, con alteraciones en el ritmo, velocidad y rotación de sus disparos.
Maddux tuvo 355-227 y 3.16 en 23 años. Con cuatro premios Cy Young en línea (1992-95), 18 Guantes de Oro, fue a ocho Juegos de Estrellas y ganó al menos 13 partidos durante 20 temporadas consecutivas.
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