Asistir a una fiesta de cumpleaños para muchos niños es una de las experiencias más alegres de su vida, y no es para menos si cuando toca quebrar la piñata, pegarle la cola al burro, bailar y divertirse con los demás pequeños genera cientos de emociones.
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Esta conducta es normal, pero hay casos donde los niños prefieren no participar en la fiesta o en cualquier actividad que involucre relacionarse con los demás, con el pretexto de su timidez, que en la mayoría de las veces es marcado por los padres y que no contribuye al desarrollo social de los pequeños.
Pero, ¿cómo te das cuentas si tu hijo es tímido? Fácil.
Lo primero, es que son niños que evitan relacionarse con los demás y cuando lo hacen somatizan las enfermedades (les da dolor de cabeza, estómago, ansiedad). Siempre se mantienen callados y se apartan de la gente, buscando la protección de los padres. Además, son inseguros y tienen constantes crisis de pánico.
Todas estas conductas son visibles en los niños, por lo que debes estar pendiente de lo que sienten, piensan y crean tus hijos.
¿POR QUÉ SON ASÍ?
Onelia Alegría, psicóloga del Consultorio Psicológico Integral, argumenta que hay distintas causas del origen de la timidez en los niños.
Unas son generadas por temores internos a fracasar y por ende evitan realizar actividades que les dé vergüenza a ellos o a sus padres, y por ende evitan realizar cualquier interacción, alejándose para evitarse burlas o no causarle problemas a los papás.
Otra causa —según la psicóloga— corresponde a la predisposición hereditaria; el temor que tienen los niños a ser rechazados y a demostrar como son; a factores externos como violencia intrafamiliar o sufrir agresiones en el colegio, intimidación escolar, la falta de comunicación y atención por parte de los padres, son muchas veces los causantes de que los niños sean tímidos.
Según la especialista, la timidez infantil empieza a partir del miedo que sienten por la separación maternal. Ya el niño va creciendo y debe relacionarse con su entorno.
Esta situación es algo normal, porque se enfrenta a lo desconocido, sin embargo a partir de los tres años ya empieza a enfrentarse a otro panorama; un claro ejemplo, la escuela. Es en este momento donde el niño expresa aún más su miedo, y donde se le debe reforzar su autoestima y confianza para superar sus temores.

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