Mabel Calero/ Carazo
Un silbato fue la señal para levantar la imagen de San Sebastián que durante 11 meses es ubicada a la derecha del altar mayor de la Basílica Menor que lleva su nombre, los mayordomos de la guardia real están listos para llevar en sus hombros a Guachán, entre la alegría del pueblo que agita sus pañuelos.
“Estoy muy contento de ver la devoción, para mí esta fiestas es parte de nuestra historia, esto significa mucho para Diriamba, porque aquí están nuestras raíces culturales”, dijo Mendieta.
El próximo 19 de enero será el Tope de los Santos.
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El baile del toro huaco encabeza la salida de la imagen de la iglesia, que se dispone a recorrer la ciudad para darle aviso al pueblo que las fiestas patronales de Diriamba han iniciado.
Entre el sonido de la flauta dulce y los filarmónicos, el sonido de un tambor predomina en el aire, las manos de Marlon Vega Flores llevan el ritmo de más de cien bailantes tradicionales del toro huaco.
“Esta es la herencia que me dejó mi abuelo José Flores, yo lo hago con mucho gusto porque esta es una forma de transmitir la cultura a nuestra futuras generaciones”, asegura Flores quien se dedica a hacer máscaras del Güegüense y Macho Ratón, así como estatuillas.
Este año, a diferencia de otros, la procesión de San Sebastián estuvo acompañada por las imágenes de la Virgen María, San José y el Niño Dios, como un mensaje de unión familiar.
“Estamos en el año de la familia, por eso en la procesión va la Virgen María, San José, el Niño Dios y San Sebastián, esto es un mensaje de unión de la familia, con esto arranca la fiesta religiosa para que la gente llegue a ver el santo y desde el 11 comienza el novenario”, comentó Orlando Mendoza, párroco de Diriamba.
Desde hoy y hasta el 25 de enero se celebrarán distintas actividades. El próximo 10 se coronará a la nueva reina de las fiestas.
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