Al menos 11 personas murieron ayer en los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes islamistas partidarios del derrocado presidente Mohamed Mursi, anunció el ministerio de Salud. Miles de manifestantes marcharon por el país antes de que la Policía interviniera para dispersarlos, desencadenando enfrentamientos en los que también participaron civiles opuestos a la corriente islamista. La Policía, que actuó con rapidez, había advertido que no toleraría las protestas de los Hermanos Musulmanes, calificados como un grupo terrorista.
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