Elízabeth Romero
Pese a momentos de Sol radiante o de lloviznas, miles de católicos nicaragüenses se congregaron ayer en el atrio de la Catedral, de Managua, para sumarse a la Jornada Mundial de Oración por la Paz, cuyo lema a pedido del papa Francisco sea: “La fraternidad, fundamento y camino para la paz”.
Monseñor Leopoldo Brenes exhortó a los católicos nicaragüenses a orar por la familia.
El arzobispo de Managua insistió a los feligreses a mantener los pesebres en sus hogares durante todo el mes de enero, para que alrededor de ellos realicen momentos de oración, “para que la Sagrada Familia de Nazareth fortalezca nuestras vidas”.
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También hubo intenciones personales de feligreses como las de Maritza Ortiz, quien asistió para rogar al Señor en el primer día del año por un empleo y por la salud de su madre.
El arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, recordó que en el mensaje del papa Francisco: “La familia es fuente de toda fraternidad. Y por eso también el fundamento y camino primordial para la paz”.
PAZ AMENAZADA DESDE LA FAMILIA
Y retomando el mensaje del papa Francisco, dirigido durante el primer día del 2014, Brenes manifestó que la paz tan añorada por todos constantemente se ve amenazada desde la familia.
“Vemos cómo la familia humana se ve permanentemente amenazada (…) cuando constantemente se violan los derechos humanos de hombres y mujeres”, dijo Brenes.
Por eso, el reto propuesto por la Conferencia Episcopal para el presente año es consolidar la familia. Es en el seno de la familia donde —manifestó— se deben también fortalecer valores que únicamente se aprenden en ella como el agradecimiento y el pedir perdón.
Al tiempo que recordó que el tema de los emigrantes, así como las guerras que en muchos países van en aumento y son causa de muerte de muchas personas, representan preocupación para el santo padre.
Otro impedimento para la verdadera paz que preocupa al sucesor de San Pedro, según indicó monseñor Brenes, es el acaparamiento de las riquezas en pocas manos, mientras en otros se incrementa la pobreza.
Como ya es tradicional los 1 de enero, previo a la misa en los predios de la Catedral, los católicos participaron en una procesión con Jesús Sacramentado, que inició desde las inmediaciones del Colegio Cristo Rey.
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