Luis Eduardo Martínez M.
“Observé una chispa, una bombita se cayó y originó la explosión y tras ese chispazo vino la explosión en cadena y como en 30 segundos afectaba todos los tramos”, sostuvo Méndez, descartando la versión de que una niña pudo provocar el siniestro al lanzar una bombita dentro del segundo tramo.
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Queda menos de una semana para que acabe el empleo temporal y Maximina Rocha Sánchez aún desconoce a cuáles labores podría dedicarse para saldar deudas y seguir adelante con sus cuatro hijos jóvenes, tras la muerte de Félix Adolfo Alemán Rivera, quien sostenía a esta familia residente en Matagalpa.
Alemán, de 44 años, murió calcinado en un incendio que el sábado reciente redujo a cenizas los ocho expendios de pólvora en la carretera de acceso al hospital César Amador Molina, al norte de la ciudad.
Con el respaldo de la municipalidad para la reconstrucción de los tramos y de los proveedores de pólvora, siete de los ocho comerciantes afectados por el incendio, incluyendo a Rocha, retomaron sus labores el lunes.
Joel Fernando Núñez Vallejos y sus socios desistieron de la actividad porque, según el muchacho, él se fracturó un tobillo al huir del fuego y los estallidos de la pólvora, mientras que sus primos y socios “están traumatizados”.
En cambio, Rocha dice que volvió al negocio de pólvora porque “tengo el apoyo de la familia de él (Alemán) y las amistades que me dan fuerzas para seguir adelante por nuestros hijos, tengo que luchar porque era el único que me ayudaba en todo”.
La venta de pólvora es un negocio temporal en ocasión de las fiestas de diciembre. El resto del año, Alemán trabajaba como acarreador en el Mercado Norte, en el barrio Guanuca de Matagalpa.
“Mientras él estaba vivo, yo no trabajaba”, dice Rocha, apuntando que el periodo autorizado para la comercialización de pólvora vence el 7 de enero y “después cada quien a su casa, ahora tengo que buscar cómo trabajar, no sé en qué, pero voy a luchar por mis hijos”.
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