Elías Adolfo Catín Alemán fue identificado como el hombre que la mañana de este sábado murió calcinado en uno de los ocho expendios de pólvora que fueron reducidos a cenizas por un incendio, a la orilla de la carretera de acceso al hospital César Amador Molina, al norte de la ciudad de Matagalpa.
El incendio provocó además millonarias pérdidas en productos pirotécnicos a los comerciantes cuyas inversiones individuales en unos casos superan los 400,000 córdobas y en otros sobrepasan 1.5 millones de córdobas, precisó Blanca García González, una de las comerciantes afectadas.
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La comerciante matagalpina Blanca Ruth García González coincidió en que todos cumplían con las normas preventivas, pero dice que “en ese momento no usamos nada de eso, es que no íbamos a poder detenerlo (el fuego) y lo único que hicimos fue que toda la gente se corriera para salvarse”.
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Todo comenzó cerca de las 10:00 a.m. en el tramo de Catín. “Todos estábamos en función de vender y de repente fue que una bomba explotó y agarró fuego todo en el tramo de él”, comentó Gerald Bismark Silva Gallo, uno de los vendedores.
Nadie más sufrió quemaduras, coincidieron los afectados, aunque hubo personas que en la conmoción sufrieron desmayos y tuvieron que recibir asistencia de parte de miembros de la Cruz Roja que llegaron al sitio.
Hasta ahora nadie sabe qué provocó el incendio. “A lo mejor fue por fricción o mal agarre (del producto), pero explotó una bomba y todo agarró fuego”, insistía Silva.
Algunas versiones en el sitio apuntaban a la posibilidad de que un cliente sin identificar estuviera fumando mientras compraba productos pirotécnicos. Sin embargo, García dijo desconocer si eso pudo provocar el incendio.
“Es que de repente oímos estallar la pólvora e inmediatamente lo que hicimos fue salvar nuestras vidas”, dijo García, agregando que “no tenemos ninguna sospecha de qué lo empezó”.
En minutos cientos de curiosos llegaron al sitio obstaculizando la labor de los miembros del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Matagalpa, la Cruz Roja, Defensa Civil, Comité Municipal de Prevención, Atención y Mitigación de Desastres, Ejército, Policía y particulares que llegaron a la tarea de apagar el fuego en medio del estallido de la pólvora.
Los tramos funcionan temporalmente en ese lugar a propósito de las fiestas de la Purísima, la Navidad y fin de año, siendo el único sitio autorizado por la municipalidad, bomberos y Policía para el expendio de pólvora en el municipio.
La comerciante matagalpina Blanca Ruth García González coincidió en que todos cumplían con las normas preventivas, pero dice que “en ese momento no usamos nada de eso, es que no íbamos a poder detenerlo (el fuego) y lo único que hicimos fue que toda la gente se corriera para salvarse”.
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