El presidente de Guatemala Otto Pérez Molina da su discurso, en el marco de la conmemoración del 17 aniversario de la firma de los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra en Guatemala. LA PRENSA/EFE/Sandra Sebastián

Guatemala conmemora 17 años del fin de la guerra civil

Guatemala conmemoró este domingo 17 años de los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil (1960-96), con un llamado a la reconciliación en una sociedad golpeada por la inseguridad y dividida por el proceso de genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt.

CIUDAD DE GUATEMALA/AFP

Guatemala conmemoró este domingo 17 años de los acuerdos que pusieron fin a la guerra civil (1960-96), con un llamado a la reconciliación en una sociedad golpeada por la inseguridad y dividida por el proceso de genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt.

«La reconciliación de la sociedad guatemalteca es quizá donde menos éxito hemos tenido», dijo el presidente Otto Pérez, durante un acto en el Palacio Nacional de la Cultura, antigua sede de gobierno donde se firmó el documento de paz, en el centro histórico de la capital.

El presidente Pérez, también signatario de los acuerdos en 1996 en representación del Ejército, aseguró que la reconciliación nacional es «la tarea pendiente» después de finalizada la guerra.

«Asumo el compromiso de promover e impulsar durante el año 2014 espacios de concertación y encuentro que permitan profundizar en el conocimiento de la verdad histórica (…). Un entendimiento objetivo, desapasionado y sin rencores de la verdad que nos permitirá perdonarnos y reconciliarnos», detalló el mandatario.

Por su parte, el excomandante guerrillero y signatario de los acuerdos de paz, Ricardo Rosales, mencionó que para «construir la paz en Guatemala» se necesita educar y formar a la población «en el espíritu de la reconciliación».

Mario Itzep, analista del organismo no gubernamental Observatorio de Pueblos Indígenas, afirmó a la AFP que los acuerdos de paz en Guatemala «no han funcionado para resolver los problemas estructurales del país».

«Son muy pocos los avances, o hay avances limitados en el cumplimiento de los acuerdos» destinados a promover el desarrollo de la población, señaló Itzep. La sombra del genocidio =======================

En el marco de la conmemoración, indígenas guatemaltecos realizaron una ceremonia en el sitio arqueológico Kaminal Juyú, en el oeste de Ciudad de Guatemala. Los indígenas, que representan el 40% de los 15 millones de habitantes del país según cifras oficiales, fueron las principales víctimas de esta sangrienta guerra civil.

Con sus coloridas vestimentas y frente al fuego sagrado, guías espirituales mayas y casi un centenar de participantes celebraron la firma de la paz, pero pidieron que se haga justicia por los vejámenes cometidos durante el conflicto armado y se termine con la discriminación y violencia en el país.

Este aniversario está empañado por un proceso abierto por genocidio contra el exdictador Efraín Ríos Montt (1982-83), quien enfrentará un nuevo juicio en enero de 2015, luego de que en mayo la Corte de Constitucionalidad anulara una sentencia por 80 años de prisión, dictada días antes por un tribunal nacional.

Paralelo al juicio de Ríos Montt, una sala de apelaciones aún tiene pendiente explicarle por qué se le negó a él una solicitud de amnistía, tal cual la solicitó. El exdictador fue acusado junto a su exjefe de inteligencia José Rodríguez, por la matanza de indígenas mayas ixiles durante su régimen de facto.

Sobre la amnistía, decretada a mitad de los años 80, el presidente Pérez explicó que esta «debe ser respetada por nacionales y extranjeros», y destacó que sin ese recurso, no se habría alcanzado la paz en Guatemala.

«Quienes participamos en la negociación (de la paz) sabemos que la amnistía era necesaria para terminar el enfrentamiento armado, pues, ni los insurgentes, ni tampoco la parte constrainsurgente hubiese firmado la paz sin amnistía», indicó Pérez al momento de pedir que los guatemaltecos que imiten la actitud de perdón del expresidente de Sudáfrica, Nelson Mandela.

La Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) -integrada por cuatro facciones guerrilleras de izquierda-, firmó la paz junto con el gobierno, el 29 de diciembre de 1996 y así se puso fin a la guerra civil.

Ese conflicto armado dejó 200.000 muertos o desaparecidos, el 93% de ellos bajo responsabilidad de las fuerzas del Estado, según un informe de la ONU. Actualmente Guatemala está agobiada por las actividades del crimen organizado y el narcotráfico, cuya violencia deja más de 6.000 muertos por año. Esa cifra supera el promedio de 5.500 víctimas que se registraron en cada año de guerra.

A su vez, casi el 50% de los niños menores de cinco años padecen desnutrición crónica y la pobreza afecta al 53% de los habitantes.

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