Millones de argentinos sufren una agobiante ola de calor, la peor en cuatro décadas, agravada por reiterados fallos de suministro eléctrico ante los del Gobierno, la oposición y vecinos afectados exigieron responsabilidades ayer.
El Servicio de Meteorología Nacional mantuvo ayer la alerta roja para Buenos Aires y su cinturón urbano, donde viven unos 15 millones de personas, y advirtió que la ola de calor se prolongará hasta fin de año, con temperaturas máximas previstas de 38 grados.
Tres personas han fallecido por la ola de calor que golpea desde hace dos semanas el norte y centro del país y miles deben ser atendidas diario con trastornos por las altas temperaturas.
El ministro de Planificación, Julio de Vido, acusó a los directivos de la empresa italiana Enel, accionista mayoritaria de la compañía eléctrica Edesur, de no tener “la actitud ni la presencia que requiere este momento” y advirtió que “en la medida en que los cortes no se resuelvan las sanciones y multas se van agravando minuto a minuto y día a día”.
De Vido y el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, amenazaron esta semana con nacionalizar la gestión del servicio eléctrico si las eléctricas no resuelven los problemas de suministro que han dejado a miles de personas sin electricidad ni agua corriente en Buenos Aires y su área metropolitana.
El diputado opositor Sergio Massa manifestó ayer en radio Mitre que “los cortes son sinónimo de fracaso, de errores. El gran problema es que nadie da una respuesta”.
La diputada opositora Elisa Carrió anticipó que denunciará al Gobierno “por abandono de persona” y cuestionó que el secretario de Energía, Daniel Camerón, esté de vacaciones en mitad del “caos energético”. Responsabilizó al kirchnerismo por “el fracaso de la política energética”, y por el “manejo corrupto de los subsidios energéticos”.
Uno de cada cuatro comercios de Buenos Aires se ha visto perjudicado por los fallos en el suministro eléctrico, según la Federación de Comercio e Industria de Buenos Aires.
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