Falta dinero a emprendedores

Falta dinero a emprendedores

Las bandejas de pizza están guardadas, así como la antigua licuadora que ni funcionaba. Atrás quedó el dulce olor a masa horneada que permeaba el apartamento de Julio César Hidalgo en La Habana, cuando él y su novia, Gisselle de la Noval, tenían su modesto negocio, ofreciendo pizzas a los clientes.

La Habana/AP

[doap_box title=»Duro inicio de negocios propios» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
El número de cubanos con empresas propias ha ido creciendo paulatinamente los últimos dos años, llegando en estos meses a los 444,000, es decir, el nueve por ciento de la fuerza laboral.

Economistas han criticado al gobierno de Cuba por sus prohibiciones contra actividades que considera ilegales, como cines de 3D en casas privadas, o por introducir impuestos sobre las importaciones de productos traídos en el equipaje de viajeros, o por prohibir la venta de ropa importada.

Pero el sábado, el presidente Raúl Castro se pronunció a favor de aumentar las limitaciones, advirtiéndoles a los observadores. “No ignoramos que quienes nos apremian a acelerar el paso nos empujan al fracaso”, manifestó.

Los economistas Pavel Vidal y Ted Henken dijeron que Cuba debe hallar alguna manera de incrementar los salarios de empleados públicos, ampliar los microcréditos y crear un mercado mayorista viable que pueda suplir a las nuevas empresas.

Señalaron que para una sociedad relativamente bien educada como la de Cuba, hay muy pocos puestos de trabajos para profesionales en la lista de casi 200 actividades que fueron legalizadas.

[/doap_box]

Las bandejas de pizza están guardadas, así como la antigua licuadora que ni funcionaba. Atrás quedó el dulce olor a masa horneada que permeaba el apartamento de Julio César Hidalgo en La Habana, cuando él y su novia, Gisselle de la Noval, tenían su modesto negocio, ofreciendo pizzas a los clientes.

Dos años después de empezado el experimento de Cuba con limitadas reformas de apertura al trabajo independiente del Estado, Hidalgo está en la bancarrota, y su novia arregla uñas donde antes era la pizzería. El salón acaba de abrir, por lo que es temprano para saber cómo le irá. “No extraño la pizzería, lamento que no haya tenido éxito el año que trabajamos, pero yo soy joven y ahora estoy dedicada a esto, y espero que salgamos adelante”, expresó.

AP buscó a nueve fundadores de empresas incipientes, que había entrevistado en el 2011, cuando, ilusionados, crearon sus negocios. De las seis iniciativas que dependían de una clientela cubana, cuatro fracasaron y sus propietarios están económicamente peor que cuando empezaron. Las tres orientadas hacia extranjeros o compatriotas empleados por empresas foráneas siguen abiertas, y algunas están prosperando.

SECTOR PRIVADO AGOTADO

“A todo este sector privado se le ha dado una nueva oportunidad, pero evidentemente hay un ambiente macroeconómico que no lo favorece y no favorece la expansión de la demanda que ellos necesitan”, expresó Pavel Vidal, execonomista del Banco Central de Cuba. Vidal manifestó que solo se necesita fijarse en las tendencias desde el 2011 para darse cuenta que el sector privado en Cuba está agotado.

“No hay suficiente dinero en circulación en la economía en manos de gente común”, expresó Ted Henken, profesor de estudios latinoamericanos en el Baruch College de Nueva York y, quien acaba de escribir un libro sobre la empresa privada en Cuba. “Todos los negocios compiten por la misma clientela, que en mayoría son pobres y tienen ingresos limitados”.

OTROS FRACASOS

Aparte de la pizzería, fracasaron un vendedor de DVD, una costurera y el dueño de un café. Cerraron menos de un año después de comenzar, debido a altos impuestos, escasa clientela, recursos limitados y falta de información sobre negocios. Solo dos negocios, orientados hacia una clientela cubana, han prosperado. Son dos gimnasios, uno de ellos es de Neysi Hernández, madre de Gisselle.

El gimnasio es para mujeres y está en el patio y garaje de su casa en La Habana. Cobra el equivalente de cinco dólares al mes para la membresía. Dos años más tarde, tiene 25 clientes y se lleva una pequeña ganancia. Como no puede comprar equipos importados, en vez de pesas ofrece botellas llenas de arena. Tiene tres bicicletas estacionarias y una máquina de trotar, aunque viejas y desvencijadas. Hernández desea tener un sauna y una sala de masajes.

Han proliferado los bares modernos y atractivos restaurantes en La Habana, donde los buses dejan a los turistas para que degusten de langosta y filet mignon, por unos 20 dólares por plato. Un extranjero puede hospedarse en una habitación privada pagando entre 25 y 100 dólares la noche, menos que en la mayoría de los hoteles para turistas.

Javier Acosta, chef y dueño del restaurante Parthenon, invirtió más de 30,000 dólares en el local orientado a turistas y diplomáticos. En 2011 contó que había noches en que el restaurante estaba vacío y él quedaba conversando con sus cuatro meseros. El local se fue dando a conocer, en parte gracias al mojito que preparan y un lechón para cinco comensales, que cuesta unos 50 dólares.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí