Hjalmar Ruiz Tückler *
La necesidad de nuevas aplicaciones y una disponibilidad mayor de velocidad y capacidad de gestión en las redes está impulsando la rápida inversión en la tecnología LTE/SAE (Long Term Evolución / Service Architecture Evolution) con autogestión de red. Esta solución de red inalámbrica se estandariza en la Rel-8 del 3GPP y parte con el objetivo de incrementar la velocidad, reducir la latencia con respecto a la tecnología HSPA predecesora y desde luego reducir el costo por megabits respecto a UMTS.
El traslado paulatino hacia la nueva tecnología está forzando a una nueva arquitectura de las redes, pasando desde luego por una densificación de las radiobases. Se está recurriendo incluso a la instalación de micro y pico celdas radioeléctricas a fin de posibilitar el soporte a los nuevos servicios y aplicaciones. Desde luego la densificación de las redes comienza con la disponibilidad de espectro radioeléctrico y las técnicas refinadas de ingeniería que permiten la gestión dinámica de las interferencias radioeléctricas y la implementación de las soluciones de autogestión de las redes.
La mayoría de las redes desplegadas en América se consideran “maduras” en tanto su operación supera en la mayoría de los casos diez años. La ingeniería ya ha permitido alcanzar la optimización de la macro cobertura y ahora van a la etapa de optimización de la cobertura externa y desde luego a la implementación de la cobertura en interiores, ya que los estudios sobre tráfico potencial indican que la mayoría del mismo se iniciará y terminará en interiores. Es obvio que tiene que haber mucha atención en la cobertura de interiores de las implementaciones de 4G LTE.
El relativo pequeño costo de las pico y microceldas celulares, les hace más atractivas y ahora se invierte el criterio de cobertura. La filosofía es ofrecer cobertura traslapada para el tráfico exterior desde infraestructura colocada en interiores de edificios, además de la cobertura proporcionada por infraestructura colocada en los exteriores.
La ingeniería y arquitectura de red está pensada en la satisfacción de los requerimientos de las capacidades de asimilación y enrutamiento exitoso de un mayor tráfico de datos (consumos de hasta un Gb por persona). El usuario también puede implementar pequeñas celdas virtuales a través del acceso que pueda brindar por medio de sus propios teléfonos inteligentes, compartiendo su capacidad contratada con otras terminales asociados. Estas pequeñas celdas interiores pueden proporcionar buena cobertura y la transferencia bidireccional de tráfico hacia y desde la red.
El principal beneficio es el menor coste en comparación con la tradicional cobertura “planificada” e implementada sobre infraestructura del prestador de servicios. Al hacer realidad este enorme aumento de la posibilidad y desde luego la capacidad de acceso, es importante garantizar suficiente potencia de gestión de red, hasta el punto de convertir a las mismas en redes autogestionadas. Hacia el 2020 las empresas podrán lograr la operación súper eficiente de sus redes y autogestionadas mediante soluciones de inteligencia artificial. Al simplificar sus operaciones de red, podrán hacer frente al crecimiento explosivo del tráfico de datos. Les permitirá mejorar la experiencia del usuario de forma rentable y personalizada. Los requerimientos de autogestión para de estas nuevas redes establecen seis líneas para el desarrollo de redes móviles más eficientes los próximos años: aumentar la capacidad mil veces, reducir la espera a milisegundos, enseñar a las redes a ser conscientes de sí mismas, personalizar la experiencia de red, reinventar las telecomunicaciones en la nube, y reducir el consumo de energía.
(*) Consultor
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