Antes de ser un hombre de éxito, Everth Cabrera se ha empeñado en ser un hombre. No está orgulloso de sus equivocaciones, pero tampoco esconde la cara ante sus errores.
“Uno es lo que es, con sus virtudes y sus defectos. Hay cosas que no me gustaría que hubieran ocurrido, pero pasaron, y ahora solo me queda seguir adelante”, reflexiona.
“Eso es algo que deseo con todo el corazón y me voy a empeñar con todo para conseguirlo. Eso me gustaría traerlo para Nicaragua”, dice.
Respecto a las cifras, Cabrera no ahonda en detalles, pero sin duda le pondría contento una campaña sobre .280, con más de 60 robos y un total cercano a las 100 anotadas.
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Levantarse de un tropiezo no es nuevo para Cabrera. De hecho, lo ha estado haciendo desde sus días de niño en Nandaime. Y lo hace ahora en las Grandes Ligas.
“La próxima temporada tiene que ser mi mejor año. Sé que hay gente que duda de mí, pero yo utilizo esa desconfianza como una motivación para crecer”, afirma.
Cabrera enfrentó en este 2013 su más seria dificultad, cuando fue suspendido 50 partidos por tener nexos con la clínica Biogénesis, acusada de suministrar sustancias prohibidas a jugadores de las Mayores.
“Quizá lo más triste de todo es que cometí ese error (consumir los esteroides) y estropié una temporada que iba a darle un gran impulso a mi carrera”, lamenta.
No obstante, en lugar de detenerse a quejarse, Cabrera empleó el tiempo de la suspensión para trabajar más fuerte y asegura que veremos su mejor versión en la campaña que se avecina.
“Yo estoy que rasco porque la temporada inicie. Estoy deseoso de salir a jugar, para divertirme y, a la vez, despejar cualquier duda que haya sobre mi calidad”, enfatiza.
El nandaimeño asegura que, tras la suspensión, a menudo se preguntaba qué hubiera pasado si esa pausa no se ha dado. Ahora, dobló la página y está listo para escribir la historia del 2014 con los Padres.
“En algún momento me pregunté cuántas bases habría robado, cuántas carreras habría anotado, pero lo mejor es que, gracias a Dios, voy a tener la oportunidad de hacerlo en el campo”, explica.
Cabrera, quien está de regreso en San Diego, vivió una experiencia alentadora durante su estadía en el país. Afirma que sus baterías se han recargado y espera volver a volar por los senderos el año próximo.
“En algún momento tuve temor de ser rechazado por la gente, que me fueran a ofender o cosa parecida, pero no, encontré cariño y comprensión de la gente. Eso me ha llenado mucho”, aseguró.
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