Eleanor Parker

¡Leyendas!

Peter O’Toole, en sus primeras películas (El día que robaron el banco de Inglaterra, El salvaje inocente), Peter O’Tool (irlandés, nacido en 1932) dio la impresión de ser uno de esos actores flemáticos del Reino Unido, especializado en interpretar oficiales de mediano rango en las colonias. Lawrence de Arabia (1963), la superproducción de David Lean, cambió su vida.

Peter O’Toole, en sus primeras películas (El día que robaron el banco de Inglaterra, El salvaje inocente), Peter O’Tool (irlandés, nacido en 1932) dio la impresión de ser uno de esos actores flemáticos del Reino Unido, especializado en interpretar oficiales de mediano rango en las colonias. Lawrence de Arabia (1963), la superproducción de David Lean, cambió su vida.

La intensidad con que O’Toole proyectó las contradicciones del alma atormentada de T. E. Lawrence (agente de la corona en las revueltas árabes contra el imperio otomano durante la Primera Guerra Mundial) dejó claro que había nacido un astro.

O’Toole era casi un pie más alto que Lawrence. Pero con sus ojos azules y ropaje blanco de beduino, fue el Lawrence que el público quiso imaginar, de la misma manera que George C. Scott, con su perfil y mirada de águila, sería el Patton que todo el mundo quiso recordar (el verdadero Patton tenía facciones imperceptibles).

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Eleonor Parker, a pesar de haber sido pareja romántica en la pantalla de actores de la talla de Clark Gable, Robert Taylor, John Garfield, Frank Sinatra (El hombre del brazo de oro), Kirk Douglas (La antesala del infierno), William Holden, Glenn Ford y Robert Mitchum, se le recuerda principalmente por un papel secundario: el de la baronesa Elsa, a punto de casarse con el capitán Von Trapp (Christopher Plummer) en La novicia rebelde (1965) de Robert Wise. Julie Andrews tuvo el rol principal de María, institutriz de los hijos del militar.

Parker interviene en un momento inolvidable: Cuando el capitán termina de cantar Edelweiss, la baronesa advierte el cruce de miradas entre el capitán y María y se da cuenta de que ambos están enamorados. Entonces trata de convencer a María para que regrese al convento donde inició su noviciado, sin darse cuenta de que, en el mundo del cine, por más que uno rebobine la cinta, el final es siempre el mismo.

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Después de Lawrence, la carrera de O’Toole comenzó a alzar vuelo, con dos películas en las que interpretó al rey Enrique II de Inglaterra: Becket (1964; sobre pieza de Jean Anouilh), con Richard Burton; y El león en invierno (1967), con Katharine Hepburn, como Leonor de Aquitania.

Pero pronto los productores se dieron cuenta de que O’Toole era difícil de ubicar. Qué hay de nuevo Pussycat (1965; con Romy Schneider, Ursula Andress y Capucine) y Cómo robar un millón (1966; con Audrey Hepburn), demostraron que no era ni un seductor empedernido ni un galán de cine tipo Cary Grant. Tampoco era un machazo al estilo de Sean Connery, ni un típico actor de carácter como Ralph Richardson.

Esta inseguridad de los productores le permitió dedicar parte de su vida a su primer amor, el teatro shakesperiano. También hizo mucha televisión y más películas de las que uno se imagina. En su filmografía sobresalen La clase dirigente (1972), Profesional del peligro (1980), en la que interpretó a un director de cine despiadado; Mi año favorito (1982), como un actor alcohólico en decadencia (mezcla de John Barrymore y Errol Flynn); y Venus (2006), con la jovencita Jodie Whittaker.

JOAN FONTAINE

Joan Fontaine, una de las grandes damas de Hollywood, nació en 1917, en Tokio, Japón, de padres ingleses. Hermana menor de Olivia de Havilland (que la sobrevive), Joan es recordada como la protagonista sin nombre de Rebecca (1939) de Alfred Hitchcock (sobre novela de Daphne du Maurier).

Pero su mejor actuación fue en Carta de una desconocida (1948) de Max Ophuls (novela de Stephan Zweig), sobre las fatales consecuencias de un amor obsesivo, no plenamente correspondido (su compañero fue el francés Louis Jourdan).

En una entrevista con Dick Cavett, Hitchcock habló del experimento del cineasta soviético Kuleshov, quien yuxtapuso el mismo primer plano de un actor con planos de una comida, un cadáver y una mujer. En el rostro impasible del actor, los espectadores percibieron sensaciones de hambre, dolor y lujuria. Cavett comentó que con esa técnica se podía lograr una actuación digna de un Óscar, sin que un actor cambiara de expresión. “Ya lo hice”, exclamó Hitchcock, aludiendo al Óscar otorgado a Fontaine bajo su dirección, por la película Sospecha (1941).

ELEANOR PARKER

Eleanor Parker (estadounidense, nacida en 1922) fue una actriz, bella, talentosa y con presencia estelar; pero sin la belleza espectacular de una Ava Gardner; sin la versatilidad de una Katharine Hepburn y sin la recia personalidad de una Bette Davis.

Su interpretación más memorable fue la de la joven prisionera endurecida por los acosos de una carcelera sádica (la gigantesca Hope Emerson), en Amarga condena (1950) de John Cromwell. Eleanor ganó la Copa Volpi en Venecia.

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