Aun cuando dice la leyenda que los Yanquis de 1927 ganaban mientras el venerable Casey Stengel tomaba la siesta, lo cierto es que hasta esos escuadrones diseñados para no fallar necesitan de un buen estratega.
Pasaba en el baloncesto con los Bulls de Michael Jordan y Scottie Pippen. Ahí estaba Phil Jackson. Pasaba en el futbol con el Barcelona de Lio Messi, Xavi e Iniesta. Ellos tenían a Pep Guardiola. Y detrás de Muhammad Ali, estaba Angelo Dundee.
En nuestro modesto beisbol no es diferente. Cada tropa se organiza con la pretensión de ir hasta la cima, y además de captar a los mejores peloteros, también se garantiza la presencia de un timonel, que sepa administrar el potencial del equipo.
Sin embargo, este año, parece que se falló. La cabeza de Hubert Silva, que rodó el lunes, al ser destituido del Oriental, es la tercera que se va en esta liga. Eso indica que el 75 por ciento de los mentores ya fue removido.
Los Tigres de Chinandega nombraron a Yáder Roa varios meses antes del inicio del torneo, y a pesar de su juventud e inexperiencia, esgrimieron una serie de virtudes para soportar la decisión. Una semana después, lo estaban destituyendo.
Los Gigantes de Rivas escogieron a Manny Collado para manejar un sólido plantel, pero ahora han recurrido a Ramiro Toruño con la esperanza de que les evite ir el trago amargo de la semifinal y los coloque directo en la disputa del campeonato.
Y ahora, el Oriental, que ha sido consistente en su inconsistencia, retira a Silva y recurre a Cisneros, para ver si los salva de la eliminación, cuando le quedan siete partidos a la liga, con un déficit de dos, respecto a los Tigres.
¿Dónde se falla? ¿Acaso se equivocan los directivos al escoger, o en el camino descubren que sus mentores no eran tan brillantes como suponían? ¿Es el resultado estrictamente lo que determina que un mánager siga?
Sería interesante descubrir cómo se evalúa a los mánagers. A veces falla la administración al no proporcionar peloteros apropiados, pero el mánager es quien paga los elotes. Ah, pero si tiene el personal y no funciona, hay que quitarlo.
Los Medias Rojas de Boston son un ejemplo claro de la incidencia de un mánager. Se hundieron con Bobby Valentin y salieron a flote con John Farrell y la transformación que sufrió el equipo, no fue tan dramática.
Vamos a ver cómo le va a Omar con el Oriental. Entra en acción con tres equipos en pie de guerra y el final a la vuelta de la esquina. Por ahora, solo Juan Castro sobrevive en el Bóer, pero a como están los cosas aquí, no sabemos qué más pasará.
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