En la actividad no pueden faltar los montados en burros, que casi ya no se encuentra en Somoto. LA PRENSA/W.ARAGÓN

Listos para hípica de Año Nuevo

Por cuarto año consecutivo, unos 250 miembros de la Asociación de caballistas somoteños se alistan para realizar el desfile hípico, el próximo primero de enero.

William Aragón Rodríguez

Por cuarto año consecutivo, unos 250 miembros de la Asociación de caballistas somoteños se alistan para realizar el desfile hípico, el próximo primero de enero.

El doctor Salvador Espinoza Cruz, organizador del desfile, adelantó que la hípica se realizará únicamente con caballos criollos del municipio de Somoto “pero si nos quieren acompañar caballistas de otras localidades aledañas e incluso de los departamentos de Estelí y Nueva Segovia también serán bienvenidos”.

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  • 350 córdobas costaba un burro hace ocho años, ahora como se han escaseado cuesta entre 7,000 y 9,000 córdobas.

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Detalló que el recorrido saldrá a las 2:00 p.m. desde la casa de don Sixto Jiménez, frente a la gasolinera de Petronic, pasando por la ferretería Corrales y de ahí continuarán dos cuadras hacia la UNAN, siguiendo a la Pensión Marina y luego dos cuadras más por la avenida central.

“Concluiremos con una tertulia en el restaurante del Portal del Ángel”, concluyó Espinoza Cruz. Al desfile hípico se unen campesinos que usan los tradicionales burritos, lo que hace que el evento sea atractivo para los turistas extranjeros y nacionales que llegan para esta época a Somoto.

Don Armando Núñez, reconocido historiador de Somoto, ha comentado en sus escritos que entre los años cuarenta y cincuenta, los burros no se vendían, sino que se regalaban y hasta los iban a botar en camionadas a la zona de Cusmapa, porque había demasiados y deambulaban mucho por esta localidad somoteña.

MUY POCO SE LES MIRA

Ahora estos burros, que han servido por años en los hogares campesinos de Somoto, se han escaseado y muy poco se les ve por las calles y en las comunidades. Campesinos aseguran que se debe a que pobladores de Boaco, Chontales, Rivas y Chinandega llegan a comprarlos para utilizarlos en sus fincas.

Son buenos para acarrear leña, sacar productos agrícolas, jalar leche de la finca, pero sobre todo para acarrear agua del río y transportar gente, porque son fuertes y seguros para bajar cerros, subir cuestas y andar en zonas lodosas e incómodas.

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