Tras dos temporadas grises, Pedro Rodríguez vuelve a recuperar su idilio con el gol, ése que tanto deslumbró en los años de su explosión, cuando se convirtió en un delantero clave tanto para el Barcelona de Guardiola como para la selección española.
Pese a no ser un fijo para el argentino Gerardo Tata Martino, el canario —máximo anotador de la plantilla junto a Messi— suma 14 tantos (10 en Liga, 3 en Copa del Rey y 1 en Liga de Campeones) ya supera los registros goleadores de sus dos últimos años, en los que perdió el olfato en el área.
En Getafe, firmó uno de sus mejores partidos como azulgrana. Sin el lesionado Messi y con Neymar de vacaciones prematuras en Brasil, el siete insular lideró a su escuadra cuando más lo necesitaba. Con un 2-0 en contra y el equipo perdido, anotó un triplete en apenas diez minutos para evitar que el aficionado Culé pasara unas vacaciones navideñas amargas.
Sus tres tantos son una muestra de la riqueza de sus recursos ofensivos. El primero: desmarque en profundidad, control fugaz y remate rápido. En el segundo, en cambio, aprovechó la amplitud de las bandas. Recibió en la izquierda, cambió el ritmo buscando la diagonal, se colocó el balón en la diestra y disparó una rosca que batió a Moyá. El tercero, fue de auténtico “killer”. Le asistió Jordi Alba, controló dentro del área con sangre fría y reventó la red azulona, para sellar la victoria.
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