AP
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Al menos unas 100,000 personas marcharon el domingo por la capital ucraniana de Kiev para exigir la renuncia del presidente y su gabinete, mientras las manifestaciones contra el gobierno entran en su segundo mes.
Las marchas comenzaron cuando el presidente Viktor Yanukovych decidió mantener la alianza con Rusia en lugar de integrarse con la Unión Europea, conformada por 28 naciones. Eso disgustó profundamente a muchos ucranianos, que están a favor de las estructuras democráticas de occidente y no del gobierno autocrático ruso.
Después de una violenta represión policial a una marcha pacífica, los manifestantes se volvieron contra Yanukovych y han convertido a Kiev en un enorme campamento de protesta.
“Crearemos tal infierno para las autoridades que la tierra arderá bajo sus pies”, dijo Tyahnybok, líder del partido nacionalista de oposición Svodoba.
Las concesiones de Yanukovych de liberar a algunos activistas encarcelados y suspender a varios altos funcionarios por la represión no han conseguido enfriar las movilizaciones. Después de varios intentos para desalojar a los manifestantes por la fuerza, hubo una condena por parte de occidente y ahora el mandatario parece dispuesto a ser tolerante con ellos.
Sin embargo, la postura de Yanukovych se fortaleció esta semana por un importante paquete de ayuda financiera de Rusia para ayudar a Ucrania a evitar un posible cese de pagos.
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