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Lentes de alguna marca especial.
Bufandas.
Un masajeador eléctrico.
Auriculares.
Libros.
Pantuflas.
Un portafotos personalizado.
Música (CD).
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Son los únicos capaces de reunir a la familia y mantener las tradiciones en esta hermosa temporada. Definitivamente no hay quien deje de visitar la casa de los abuelos para celebrar la Navidad; que además de ser un bonito reencuentro familiar es el momento perfecto para celebrar el amor y la armonía.
LOS ABUELOS SON LA CLAVE
Los nietos, hijos, sobrinos y hasta la familia política se van relacionando y así poco a poco se refuerzan los lazos que por una u otra razón se han dañado, ya sea por la lejanía o por malos entendidos.
Pero sin lugar a dudas, los abuelos son los sanadores de todos los problemas, no solo son los que unen, sino que mantienen viva las costumbres y la importancia de encontrar una mano amiga cuando los momentos difíciles afloran.
Aunque poco a poco las familias han dejado atrás la costumbre de visitar a los abuelos porque según ellos “los tiempos han cambiado”, ahora las fiestas en las discos o estar con la pareja es más importante que confraternizar con tu sangre.
MOMENTO DE FAMILIA
Recordá que puedes compartir un par de horas, la cena de Navidad o el fin de año. No precisamente es una imposición sino un momento donde compartís.
Además es muy común que se cuenten las famosas historias de los abuelos, y las “metidas de pata” de los hijos, afirma el psicólogo y terapeuta de pareja del Hospital Cruz Azul, Ludendorf S. Montiel.
“Este tipo de relaciones son parte del pensamiento humano, porque saben que debe existir una unión familiar y qué mejor momento de avivarlo en este tiempo de Navidad. Aquí los hijos como migraron quieren preservar ese mismo lazo afectivo que les enseñaron sus padres y también es momento de presentar a los nietos”, expresa Montiel.
NOS LLENA DE ALEGRÍA
Casi siempre los abuelos pasan solos. Los hijos se van y los nietos muy poco los visitan, pero al llegar esta temporada la casa vuelve a cobrar vida como antes, y en especial cuando los pequeños de la familia comienzan a darles cariño y hasta jugar con ellos.
Son momentos donde los abuelos recuerdan los años agradables que vivieron con sus hijos. Esta convivencia les eleva el autoestima, los motiva, se sienten amados y no relegados, pero también complacidos de que su familia seguirá siendo familia, amplía el especialista.
Siempre están los que no le gusta esta temporada y prefieren pasar solos porque vivieron un episodio doloroso en sus vidas, pero como familia es bueno integrarlos y que dejen la depresión para que así remuevan los momentos del pasado, enfatiza el psicólogo Ludendorf S. Montiel.
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