Reino Unido, Estados Unidos y Libia pidieron en un comunicado conjunto el sábado, cuando se cumplen 25 años del atentado de Lockerbie que dejó 270 muertos en Escocia, que «todos los responsables de este acto de terrorismo extremadamente cruel sean juzgados».
«Queremos que todos los responsables de este acto de terrorismo extremadamente cruel sean juzgados y queremos comprender por qué fue cometido», declararon Londres, Washington y Trípoli en el texto. «Nos comprometemos a cooperar plenamente para revelar todos los hechos de este caso. Aportaremos todo nuestro apoyo a los investigadores para que puedan terminar su trabajo», añadieron.
«Hacemos todo lo posible para reforzar nuestra cooperación y celebramos la próxima visita de los investigadores británicos y estadounidenses a Libia para discutir todos los aspectos de esta cooperación, especialmente el intercambio de información, documentos y el acceso a los testigos», señalaron.
El 21 de diciembre de 1988, un Boeing 747 de la compañía estadounidense Pan Am, que volaba entre Londres y Nueva York, estalló encima de Lockerbie, en Escocia, 38 minutos después de haber despegado.
Los 259 pasajeros – esencialmente estadounidenses- y miembros de la tripulación perecieron, así como 11 habitantes de Lockberbie.

En 2003, el régimen de Muamar Gadafi reconoció oficialmente su responsabilidad en el atentado y pagó 2.700 millones de dólares en concepto de indemnización a las familias de las víctimas.
La única persona condenada, Abdelbaset Al-Megrahi, falleció en mayo de 2012 en Libia después de haber sido liberado tres años antes por Escocia por razones de salud.
Tras la caída de Gadafi en 2011, la oficina del fiscal escocés pidió formalmente a las nuevas autoridades libias colaborar en la investigación y Estados Unidos reclamó acceder a los elementos del caso. Las nuevas autoridades libias mostraron su compromiso para conocer la verdad del atentado.
El primer ministro escocés, Alex Salmond, en presencia de familiares de las víctimas y de un representante del Gobierno de Estados Unidos, Craig Lynes, depositó una corona de flores frente al monumento en homenaje a los muertos de esa tragedia en el cementerio Dryfesdale de la pequeña ciudad de Lockerbie.
«De los actos despiadados y cobardes cometidos en la historia por aquellos que intentan instilar el terror en nuestros corazones, viene la fuerza de seguir luchando y de impedir a personas y organizaciones que cometan semejantes atrocidades», declaró Craig Lynes. «Estamos todos unidos en la búsqueda de la verdad», añadió. Solo una persona ha sido condenada por este atentado.
Centenares de personas, entre ellas responsables políticos, así como amigos y familiares de las víctimas, se reunieron en Londres en la abadía de Westminster.
Jim Swire, que perdió a su hija Flora en el atentado, pidió a las personas presentes rezar por la familia de Al-Megrahi. «Si rezan por Navidad, por favor, recen por esa familia inocente pero también por todos aquellos que luchan contra el odio, para que el amor los salve», dijo. «Recen también por nosotros, que estaremos en Navidad alrededor de una mesa con sillas vacías, para que podamos encontrar la paz», agregó.
Del otro lado del Atlántico, en el cementerio militar de Arlington, cerca de Washington, el ministro estadounidense de Justicia, Eric Holder, participó igualmente en una ceremonia. «Recordaremos siempre el golpe en el corazón, la desolación y el dolor que marcaron nuestra memoria colectiva el 21 de diciembre 1988», declaró. «Seguimos haciendo un llamado al cambio, y luchando por la justicia, en nombre de los desaparecidos», añadió.
Otra ceremonia debía llevarse a cabo en la Universidad de Siracusa, en Nueva York, de donde eran oriundas varias víctimas del atentado.
El primer ministro británico, David Cameron, declaró el sábado en un comunicado que «el terrorismo no triunfará jamás» y recordando que «Lockerbie es uno de los peores desastres de la aviación y el acto terrorista más sangriento perpetrado en Reino Unido».