Los egresados universitarios en América Latina afrontan dos realidades una vez que finalizan sus carreras: empleos mal remunerados o falta de oportunidades laborales. LA PRENSA/BLOOMBERG

¿Es buen negocio ir a la universidad?

Es una paradoja cruel. Las puertas de las universidades latinoamericanas, tradicionalmente elitistas, finalmente se están abriendo a los estudiantes más pobres; pero pasar por ellas ya no es garantía de prosperidad futura.

Tomado de la BBC Mundo

Es una paradoja cruel. Las puertas de las universidades latinoamericanas, tradicionalmente elitistas, finalmente se están abriendo a los estudiantes más pobres; pero pasar por ellas ya no es garantía de prosperidad futura.

Muchos graduados salen del claustro universitario a recibir dos golpes dolorosos y simultáneos: las deudas acumuladas y el desempleo profesional. En esas condiciones, ¿sigue siendo buen negocio buscar un título universitario?

La respuesta no es simple. Como dicen los expertos consultados, depende cada vez más de que los estudiantes actúen como consumidores muy bien informados, para escoger bien dónde y qué quieren estudiar.

Pues si bien es más fácil ahora entrar a las universidades, no son pocas las que ofrecen educación de baja calidad, que no será recompensada nunca con los altos sueldos a los que aspiran los graduados y sus familias.

ENDEUDADOS Y SIN TRABAJO

Oscar Cortés, chileno y graduado en ingeniería, resume a así su experiencia: “Mi deuda tiene una tasa bastante más alta que la que pagan aquellos que quieren comprar un auto o una casa, y eso y el alto valor de la educación desató la ira reprimida por tantos años en este país”, dice refiriéndose a las protestas estudiantiles que han sacudido a Chile a partir de mayo de 2011. “Hoy solo queda resignarme y buscar conseguir un buen empleo para pagar toda la deuda que tengo que cargar”, afirma Cortés.

Paola Vergez, periodista en Colombia, tiene un crédito pendiente de 10,000 dólares. “Recién me gradué de la universidad y estoy sin trabajo”, cuenta.

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El punto crucial es tener la información para escoger bien la carretera universitaria.

El profesor Urzúa ve un papel destacado para el Estado a la hora de ejercer control sobre centros de enseñanza de baja calidad.

Los expertos también consideran importante que el estudiante esté consciente de las oportunidades laborales disponibles para la carrera que escogió estudiar.

“Si quiere estudiar porque le gusta, está bien, pero que lo haga informado, y no que a los 5 o 6 años piense que fue un fraude cuando se dé cuenta que el mercado laboral no le da cabida”, dice Sergio Urzúa, investigador de la Universidad de Maryland Urzúa.

Juan Manuel Solezzi del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas advierte que en su país, estudiar carreras en las artes, humanidades y ciencias sociales no es muy rentable. Y al preguntársele si le recomendaría a un familiar que siguiera alguna de esas disciplinas, reconoce: “Desde un punto de vista puramente economicista, le diría que estudiara algo en el área tecnológica, de negocios o de servicios”.

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En el caso de Nicaragua el hecho que la economía no esté demandando mano de obra calificada está impactando los salarios de los egresados universitarios, según dijo en días recientes el economista Adolfo Acevedo, basado en cifras oficiales. El ingreso real anual ha pasado de 80,000 córdobas en 2001 a un poco más de 55,000 córdobas en 2009. “Parece existir evidencia de que el mercado para graduados universitarios se está saturando”, señala Acevedo, quien dijo que para 2012, en el mercado laboral había unas 165,000 personas con estudios universitarios desempleados o subempleados.

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MÁS EDUCACIÓN

Por generaciones, enviar a un hijo a la universidad fue un privilegio que se daba por descontado para las élites latinoamericanas, un motivo de orgullo que se pagaba con gran sacrificio en las familias de clase media y un sueño prácticamente inalcanzable para los pobres de la región, incluso con la universidad pública gratuita que fue la norma durante buena parte del siglo XX.

Hoy la situación es distinta. Se han presentado cambios enormes en torno a la cobertura del sistema universitario y la manera en que se paga. Las universidades se han expandido de manera dramática en muchos países de América Latina. En Colombia, en 1970 el número de estudiantes en la educación superior llegaba a 85,000, apenas un tres por ciento de cobertura. En 2011, eran 1,850,000; o cerca de 39 por ciento.

En el caso chileno, en 1992 la cobertura de la educación superior de los chilenos no llegaba a veinte por ciento, mientras que en 2009 cerca del cuarenta por ciento de los estudiantes entre 18 y 24 años cursaban educación terciaria.

Hasta ahí, lo bueno. Pero al mismo tiempo que aumentaba la cobertura, en muchos de esos países se redujeron los subsidios estatales.

Mientras en Argentina y Uruguay, entre otros, se mantiene todavía el principio de gratuidad de la universidad pública, en otros como Chile y Colombia, parte importante de la expansión de la cobertura universitaria ha ocurrido por cuenta de las universidades privadas.

En el caso colombiano, incluso las públicas han aumentado sus tarifas. Por lo que el sueño de la universidad va cada vez más aparejado con la necesidad de endeudarse para pagar matrículas caras.

Sin embargo, la mala calidad de la educación básica con la que llegan muchos de esos nuevos aspirantes a la universidad, en especial los más pobres, hace que no puedan aprovechar bien la educación superior y no consigan graduarse.

Y entre los que sí consiguen el título, también hay mucha frustración. La proliferación de instituciones de educación superior con escasa supervisión estatal ha resultado en que muchos estudiantes terminen pagando por una universidad de mala calidad, que no les sirve para conseguir un buen trabajo al momento de la graduación, cuando tienen que empezar a responder por sus créditos.

¿CONTRA LA POBREZA?

Sergio Urzúa, investigador chileno de la Universidad de Maryland en Estados Unidos, resume así el problema.

“En Chile, muchas de las universidades con aranceles altos tienen problemas de calidad”, reconoce Juan Manuel Zolezzi, vicepresidente del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas, entidad que representa a las universidades públicas y privadas más tradicionales de ese país.

Para Urzúa, algunos graduados chilenos ahora están peor económicamente que si no hubieran estudiado.

“He hecho cálculos de que en Chile el aumento en el acceso a la educación superior ha aumentado la pobreza, porque chicos que antes ayudaban en su casa hoy están en el sistema de educación superior y ahora no están contribuyendo y se están endeudando”, señala .

Urzúa publicó en 2012 un estudio titulado “Rentabilidad de la Educación Superior en Chile”, donde argumentaba que en ese país el 39 por ciento de los titulados de la educación superior obtiene retornos negativos una vez incorporados al mundo laboral, es decir, casi dos de cada cinco profesionales tendrían mayores ingresos si hubiesen entrado al mercado laboral sin pasar por la universidad.

“El paso por el sistema de educación superior no asegura necesariamente mejores condiciones de empleo, particularmente para aquellos que no se titulan”, asegura el estudio, que utilizó datos oficiales, algunos de los cuales se encuentran en el portal estatal www.mifuturo.cl

“Podemos terminar con una juventud con un título universitario pero extremadamente molesta respecto de lo que se le prometió y lo que terminó logrando”, dice el académico Urzúa, para quien esta situación ayuda a explicar la ola de protestas estudiantiles que ocurrió en Chile, y que en su opinión, puede ocurrir también en Colombia.

UN BUEN NEGOCIO

En Bogotá, la Ascun, el gremio que representa a las universidades colombianas, insiste en que la educación superior es buen negocio para los jóvenes de ese país.

Para Carlos Forero Robayo, director ejecutivo de esa entidad, los datos en Colombia “indican que es rentable, si se quiere, estudiar, porque el mercado salarial distingue según la acumulación de conocimientos”.

Todos los consultados coinciden en advertir que la universidad sigue proporcionando a la sociedad y a muchos individuos enormes beneficios.

Y por supuesto, los que consiguen una educación de calidad frecuentemente ven que el beneficio monetario que obtienen al graduarse es rápido y contundente.

Eso piensa el chileno Ignacio Contreras: “En mi caso, la experiencia ha sido muy buena. Estudié Ingeniería Civil Industrial y me otorgaron un crédito por casi el cincuenta por ciento del arancel de mi carrera”, dice.

“Actualmente estoy pagando el crédito, el cual no supera el cinco por ciento de mis ingresos anuales. El crédito fue un alivio para mis padres… y también permite que uno pueda ser parte del pago de sus propios estudios”, añade.

Lo importante, advierten los expertos una y otra vez, es que esa valiosa experiencia de la universidad no se vea frustrada por expectativas exageradas de lo que la universidad va a hacer por ellos una vez salgan al mundo cruel y competitivo del mercado laboral.

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COMENTARIOS

  1. El Angel
    Hace 13 años

    Pero, cual es la solución… Las universidades deben poner alternativas de vida para sus profesionales, no solo beberse la leche.

  2. CUARTERIAS DEL VALLE
    Hace 13 años

    En Nicaragua no hay Universidades de calidad,lo que existe es un montón de cuarterías que se dicen llamar así para estafar a los padres de familia y estudiantes, para manetener a una trailada de vagos disfrazados de profesores que ni escribir saben, con el beneplácito del gobierno.

  3. Guillermo Rocha
    Hace 13 años

    Es clave estudiar algo que tiene demanda y que pague bien y que nos guste. A falta de informacion para tomar una decision, podemos mantener nuestra mente abierta, y estudiar una carrera que tenga demanda internacional. El problema se complica en el caso de Nicaragua, donde muchas de las universidades nacionales no estan en condiciones de capacitar a estudiantes para que compitan a nivel mundial en muchas de las carreras, por falta de materiales y professors calificados.

  4. Rupert
    Hace 13 años

    No se necesita ser experto. El negocio es el de los dueños de las mil universidades que existen. Los dueños se hacen millonarios a costillas de las ilusiones de los estudiantes. Cinco Años para terminar de dependiente de tienda. Que triste. Aqui nadie les enseña a ser independientes. Ninguna Universidad. Ahi van quinientos mas Egresados que no saben que hacer.

  5. Albert
    Hace 13 años

    Lo que deberia de existar es mas Escuelas Tecnicas ya que la falta de mano de obra calificada estan en las Escuelas tecnicas. Aqui en estados Unidos hay muchos estudiantes que se estan graduando en Filosofia, Sociologia ,Ingles etc, pero a la hora de buscar trabajo no los encuentran por que hay mucha gente en estos pocos puestos.
    Ademas hay muchas asignaturas que deberian de haberse estudiado en la escuela secundiaria y no en la Universidad.

  6. Educando
    Hace 13 años

    El negocio de la EDUCACION es muy bueno para los dueños de las escuelas. Una educacion universitaria todavia puede ser valida y Buena si se sabe q es lo q se quiere estudiar especialmente si es una area en demanda. No siempre se estudia lo que a uno le guste, se tiene que estudiar una Carrera que este en demanda y despues ya con un buen trabajo se puede estudiar lo que a uno le guste. Otra opcion es aprender un oficio a corto plazo. Tambien muchas compañias ofrecen entrenamiento a sus empleado

  7. Otras Opciones
    Hace 13 años

    Otras opciones que existen son obtener licensias que no requieran un titulo universitario, pero si estudios, por ejemplo en los USA una persona puede ser agente de bienes raices obteniendo su licensia que no requiere titulo universitario lo mismo para ser agente de aseguranzas, es obvio que tener mas educacion es mejor pero en estos ejemplos no es requerido y mucha gente tiene exito cuando se dedican de lleno al trabajo y las comapañias continuan ofreciendo mas entrenamiento a sus empleados.

  8. Joax S
    Hace 13 años

    Aparte de todo eso, aqui «el gobierno de todos» no tiene respuesta a nada.

  9. Andres
    Hace 13 años

    Siempre apostar por la educación va a ser una buena inversión, especialmente para los más pobres. Está comprobado que un pueblo educado, instruido es más dificil que se le engañe y más pronto puede salir de la pobreza. A los gobiernos totalitaristas les conviene que existan la ignorancia y la pobreza ya que es más fácil dominar y violentar los derechos civiles de los pobladores, para mantenerlos sumisos y con hambre. Espero que la prensa no me censure este comentario.

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