Otto Pérez Molina manifestó que realizarán estudios para determinar “exactamente qué extensiones son las que se están sembrando (y) cuál sería la producción” de amapola. LA PRENSA/EFE/SAÚL MARTÍNEZ

Buscan regular amapola

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, manifestó ayer que “estamos explorando las capacidades que podríamos tener para una siembra controlada” de la amapola para comercializarla con fines médicos.

Guatemala/ACAN-EFE

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2,558 hectáreas de plantaciones de amapola han destruido en 2013 las fuerzas de seguridad en el departamento de San Marco, según cifras oficiales. Estas plantaciones están valoradas en unos 3,200 millones de dólares.

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Desde febrero de 2012 Otto Pérez Molina promueve la discusión internacional sobre la búsqueda de nuevas rutas para el combate al narcotráfico, entre ellos la legalización de las drogas.

La discusión ha sido recibida con entusiasmo por Gobiernos como el de Colombia y México. EE. UU., y la mayoría de países centroamericanos han dicho que participarán del debate partiendo de la premisa de un rechazo a una eventual legalización.

Pérez estaría dispuesto a seguir los pasos del presidente uruguayo, José Mujica, que, en solitario, impulso con éxito la aprobación de la despenalización del cultivo, distribución y venta de la marihuana.

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El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, manifestó ayer que “estamos explorando las capacidades que podríamos tener para una siembra controlada” de la amapola para comercializarla con fines médicos.

Pérez explicó que esa posibilidad forma parte de las “nuevas rutas” que su gobierno analiza para enfrentar el problema del narcotráfico.

Cada año miles de campesinos pobres de las zonas del noroeste de Guatemala, fronteriza con México, se dedican a la siembra de amapola, materia prima del opio y la heroína, en grandes extensiones de terrenos comunitarios. Según las autoridades, narcotraficantes mexicanos pagan “buenos precios” a los campesinos por las cosechas de amapola, superiores a los que pueden obtener por otro tipo de cultivo.

Las flores de amapola son trasladadas por los narcotraficantes a México, en donde la procesan y convierten en drogas que luego envían a Estados Unidos para su distribución y comercialización ilegal.

Pérez agregó que los mecanismos de venta y distribución de las flores de amapola que se produzcan de forma regulada “también sería controlada”, y el destino de estas sería “especialmente para usos medicinales”.

El ministro del Interior, Mauricio López Bonilla, manifestó ayer que la legalización de la siembra de la amapola beneficiaría a los campesinos pobres que se dedican a su siembra. De optar por la regulación de la amapola, agregó López, la venta y distribución irá a los laboratorios farmacéuticos que la utilizan como materia prima en la elaboración de medicamentos como la morfina.

Los primeros estudios para echar a andar la propuesta estarán a cargo de la Comisión Nacional para la Reforma de la Política de Drogas.

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