Al ritmo de las campanadas que inauguran el nuevo año, tomar doce uvas es un rito muy arraigado, sobre todo entre los españoles. Cada uva simboliza un mes del año que comienza y, con esta tradición, se pretende atraer suerte y prosperidad.
Las uvas son, sin duda, una de las frutas más características del periodo navideño que, además, pueden emplearse como ingrediente de diferentes platos en los menús navideños.
Estas frutas aportan una gran cantidad de nutrientes al organismo. “Destacan por su contenido en azúcares (glucosa y fructosa) y vitaminas del grupo B, como el ácido fólico o las vitaminas B1, B2, B3 y B6”, explica Mónica Pérez García, dietista, nutricionista y enfermera.
RICAS EN FIBRA
Pérez recalca que, en general, las frutas tienen pocas calorías pero un alto valor nutritivo, es decir son ricas en fibra, vitaminas y minerales. “Lo ideal sería tomar de tres a cinco raciones al día”, precisa.
“Su ingesta es, por tanto, un punto clave en el mantenimiento de la salud”, sostiene.
SON ESENCIALES
Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) entiende que las frutas y verduras “son componentes esenciales de una dieta saludable y un consumo diario suficiente podría contribuir a la prevención de enfermedades importantes, como las cardiovasculares y algunos cánceres”.
“En general, se calcula que cada año podrían salvarse 1.7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras”, señala la OMS.
Para Mónica Pérez, la enorme variedad de frutas hace que resulte imposible caer en la monotonía, más aún cuando con ellas se pueden preparar diversos platos.
ESTUDIO RESPALDA
A partir de datos de casi medio millón de individuos, investigadores de diez países de Europa analizaron la relación entre el consumo de frutas y verduras y el riesgo de mortalidad y ha llegado a la conclusión de que comer desciende el número de muertes, sobre todo las causadas por enfermedades cardiovasculares.
Según los resultados publicados en American Journal of Epidemiology, el consumo combinado de frutas y verduras de más de 569 gramos al día reduce el riesgo de mortalidad en un diez por ciento y retrasa el fallecimiento en 1.12 años.
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