Lucía Navas
Unas tortillas para acompañar un buen plato de gallopinto con una taza de leche con café. Unos nachos con frijoles molidos, queso rallado y chile picante. Mmm… ¿Suena sabroso?
Tortillería Tía Ena es la pequeña empresa donde se preparan cinco tipos de snack o bocadillos que están conquistando el paladar de los nicaragüenses.
En casi tres años de existir Tía Ena ha calado en el mercado nicaragüense al estar ya en los principales supermercados del país, en los restaurantes de mayor prestigio y afluencia en Managua y antes que finalice el año se expandirá a otros departamentos, siendo el primero Chinandega.
Carlos López es uno de los tres socios de esta pyme. Cuenta que la idea original era vender tacos entre los miles de trabajadores del parque industrial Las Mercedes, en la capital. “Al investigar un poco en el mercado encontramos que en el país solo se vendía una marca de tortillas empacadas y entonces vimos nuestra verdadera oportunidad”, recuerda.
Detectar cuál era el negocio más rentable es el secreto de estos emprendedores. Siendo los nicaragüenses altos consumidores de maíz qué mejor que ofrecer tortillas pero con valor agregado; producirlas de forma industrializada y empacadas.
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La inversión inicial para comprar la máquina procesadora los facilitó doña Ena, la mamá de Carlos. Fue 60,000 dólares el capital que ella puso, además de prestarle su nombre como marca de los productos que venden Inversiones Los Tres Amigos, la razón social de la empresa.
Ramón Blandón y Patricio Lanuza son los otros dos socios de Carlos y juntos han ido reinvirtiendo capital, consiguiendo compradores y diversificando los productos Tía Ena.
Tortillas, nachos, tostadas y chalupas son los cuatro productos en paquetes con peso de 250 gramos que venden bajo la marca Tía Ena. Pero como han crecido, hoy se encargan de producir los mismos tipos de bocadillos con la marca Economax, de Supermercados La Colonia.
Carlos cuenta que ese fue su primer cliente. De ahí se han sumado MaxiPalí, La Unión y los principales restaurantes y hoteles de Managua.
Dan empleo a nueve personas, pero con los planes de expansión a nivel nacional pues requerirán contratar a más trabajadores. Por día, producen entre 5,000 y 8,000 tortillas, pero en general con el resto de alimentos requieren unos 15 sacos de harina, cada uno de cincuenta libras.
Antes, la pyme se encargaba de distribuir los productos, pero Carlos dice que los costos se les elevaron demasiado y eso les obligó a tomar la decisión de vender esa parte accionaria a la distribuidora Grupo Orca, la que se encarga de forma exclusiva de entregar los alimentos Tía Ena.
“Hemos crecido bastante, gracias a Dios”, dice Carlos.
¿Lo más complicado? “Llegar a todos los puntos de venta donde estamos ahorita. No ha sido la tarea fácil”, responde.
La exigencia de ser una empresa formalmente registrada, que incluye tener los permisos fitosanitarios y sanitarios para producir alimentos, junto al mercadeo intenso en busca de clientes son retos superados ahora.
El sueño es que en cada pulpería y gasolinera del país se vendan los productos Tía Ena.
El paso a la exportación también se está dando. Ya hay negociaciones con un inversionista de Estados Unidos. Si la negociación se cierra a finales de 2014, los bocadillos Tía Ena podría estar vendiéndose en los minisupermercados de Miami, Florida, para empezar.
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