Soñaba difunta con un ataúd rojo quemado atravesado
en la puerta de la sala. Era una niña y preguntaba quién se murió,
e iba a ver la ventana de vidrio de la caja y se miraba ahí
dentro.
Y pensaba que no podía ser porque ella era esa misma que
miraba.
Daba la vuelta y corría a avisar que la vieran muerta
y le respondían que ahí no había nada.
Entonces ella se volvía hacia la puerta
y se topaba nuevamente con su cuerpo muerto dentro del
ataúd,
que no la dejaba salir a hacer los mandados.
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